El pedido radica en las pésimas condiciones en las que deben
trabajar, muchas veces sin comer, dormir y muchas más, sin cobrar los viáticos
que les corresponden, y con las consecuencias de deterioro físico y mental que
presupone un traslado de pacientes en estado crítico, cuya vida o muerte
depende casi exclusivamente de ellos que deben sortear las múltiples variables
que les impone transitar por una ruta tan peligrosa como la 46.
A esta problemática se suma la falta de contención y de
consideración por parte de las autoridades del nosocomio local a quienes parece
no importarles el "factor humano” que rige también la vida de estos
trabajadores de la ambulancia, ni tampoco las condiciones de trabajo/descanso
que se debe cuidar en trabajos como el mencionado.
Los choferes estarían en condiciones de solicitar una tregua
en la recarga de servicios, y lo más conveniente sería instalar una delegación
del SAME con gente descansada, especializada y sobre todo, con ambulancias en
condiciones de ir y venir por la ruta 46.
Concretamente pedirán que se haga como en Valle Viejo, que a
escasos kilómetros de la Capital, tiene su delegación del SAME.
Realmente incomprensible.