La celebración eucarística congregó a una gran cantidad de
fieles, quienes expresaron su cariño y respeto hacia el sacerdote, que acompañó
espiritualmente a esta comunidad durante 45 años.
En su homilía, Mons. Cargnello dijo que el Padre Sonzini
dejó "una verdadera huella que va acelerando la vida de esta comunidad. Pero no
solamente para ustedes como feligreses
sino para muchos de nosotros, los sacerdotes. Su figura ha sido como faro en el
camino de nuestra formación y es por eso que lo hemos querido mucho y no
solamente lo hemos reconocido como padre, sino que también lo llamábamos tío.
Era la manera afectuosa de reconocer la profundidad de su presencia en nuestro corazón”.
"Vivió y murió como
sacerdote, fiel a lo que la Iglesia decía, su corazón se desbordó por la
caridad con los más pobres. El Hogar Mama Achachita ha sido una expresión de
ese afecto entrañable, al estilo de Jesús, por los más necesitados”, destacó el
arzobispo visitante, recalcando que "no se agotó su misión en esta institución,
sino que también supo mirar las necesidades de su parroquia, descubriendo al
chico, al joven, a las familias necesitadas y estuvo al lado de ellos. Por eso
lo reconocemos y agradecemos todo lo que ha hecho y ha sido para todos
nosotros”.
En otro tramo de su predicación dijo que "nuestro querido
Padre Santiago fue un hombre que hizo tanto bien, que fue impulso de fe para todos,
como lo deberíamos ser cada uno de nosotros, un impulso de fe para los que nos
rodean porque Dios no nos abandona, nos hace siempre ser sal y luz, que nos
hace siempre mostrar que vale la pena creer, ser sus hijos, ser su familia en
el corazón de la Iglesia”.
Tomando la Palabra de Dios proclamada, dijo que la misma
"nos invita a poner nuestro corazón en Dios”. Y exhortó a "renovar nuestra
confianza en la obra de Dios en el corazón de nuestra parroquia y renovar
nuestro compromiso para trabajar, para sembrar el bien, para fortalecernos en
los momentos de debilidad y para luchar cuando parece que todo no va bien. El Señor está, no nos abandona.
Sepamos descubrir la presencia del Señor y no busquemos lo extraordinario. Él
nos ofrece el milagro de estar con nosotros cada día, en nuestro trabajo, en el
cumplimiento de nuestras obligaciones, en las relaciones familiares, en el
vínculo con nuestros amigos, en el trabajo de la parroquia”.
Antes de la despedida final, Mons. Mario Cargnello llamó a
los fieles de la parroquia a celebrar a Santa Rosa de Lima con el fervor que el
Padre Sonzini transmitía en sus
homilías.
Los fieles acercaron alimentos no perecederos destinados al
comedor Mama Achachita, que fueron colocados en un canasto en el ingreso al
templo parroquial.