La Santa Misa fue concelebrada por el párroco, Pbro.
Reinaldo Oviedo, y los Pbros. Julio Ávalos, Lucas Segura y Diego Manzaraz.
Este acontecimiento de gran alegría para la Iglesia de
Catamarca congregó a gran cantidad de fieles de distintos puntos de Capital y a
los seminaristas que cursan sus estudios en la vecina Arquidiócesis de Tucumán.
En el inicio de la celebración, se dio lectura al decreto
por el que se designó ministro lector al joven seminarista y se detallaron sus
deberes y obligaciones en tal oficio. Luego el Padre Ávalos lo presentó al
Obispo Diocesano, quien, después de la lectura del Evangelio, le entregó el
Libro de la Palabra de Dios.
En su homilía, el Pastor Diocesano agradeció a los
sacerdotes, familiares y padres de sacerdotes catamarqueños presentes, animando
a todos a fomentar siempre en sus hogares la vocación a la vida consagrada.
"Tener un hijo sacerdote o una hija religiosa es la mejor bendición que puede
tener una familia”.
Asimismo, exhortó a Cayetano Lencina a proclamar la Palabra
siempre, especialmente a sus compañeros y a los sacerdotes, para renovarlos y
mantenerlos cerca de esa Palabra que es Dios. "Te tocará permanecer en la
meditación asidua de la Palabra, ésa será tu comida, y tendrás que darla a
conocer, en primer lugar con tu propia vida, siendo coherente con esa Palabra y
eso lo que uno también anuncia explícitamente”.
En el momento de la presentación de las ofrendas, los padres
del flamante lector y una religiosa misionera de la Diócesis de La Rioja,
quienes se encuentran misionando en esta Diócesis, acercaron al altar los dones
de pan y vino.
Antes de la bendición final, el joven seminarista dedicó
unas palabras de agradecimiento a todos los que lo acompañaron con su presencia
y con la oración en su preparación al sacerdocio. "Me quedo chico
agradeciendo”, expresó emocionado, explicando luego que "es el primer
ministerio que la Iglesia me confía y quiero dar mi testimonio y comentar la
Palabra de Dios, con todo lo que la Iglesia enseña”. Además, expresó: "Creo en
el amor de Dios y en su Palabra, por eso, convencido, voy a seguir en este
camino sabiendo que Dios me sostiene y María Santísima me acompaña y me va a
ayudar a ser un buen sacerdote, un santo sacerdote, que es la gracia que le
pido”.
Luego de la ceremonia, todos los presentes compartieron un
brindis a la canasta en la escuela.