La ceremonia se llevará a cabo el jueves 6 de agosto, a las
19.00, en el templo parroquial. Ya confirmaron su presencia nueve sacerdotes.
Al hacer una mirada retrospectiva, se viene a la memoria el
júbilo del pueblo, narrado por los mayores, que se vivió aquel 6 de agosto
1915, donde los cristianos de estos lares, a partir de ese entonces tendrían el
lugar específico para estrechar vínculos que los unan más a Dios.
A lo largo de estos años se sucedieron numerosos párrocos,
cada uno dejó su impronta, como el
primero, el sacerdote Prudencio Arial, y posteriormente el Pbro. Moisés Varela,
Pbro. Luis Carranza Oviedo, Pbro. Arturo Figueroa, Pbro. Angel Custodio Oviedo,
Pbro. Pastor Ontiveros, es el sacerdote que estuvo al frente de la parroquia
por más de 30 años. Dentro de sus obras creó el primer colegio católico privado
en el interior de la provincia, el Colegio Privado Clorinda Orellana Herrera.
Fue presidente honorario de la comisión del Primer Festival de la Mandarina y
construyó varios templos en la jurisdicción de la parroquia.
Para sustituirlo por su delicada salud fue designado el
Pbro. Bartolomé Centeno.
Más tarde fue designado el Pbro. Marcelino Ocampo,
sucediéndole el Pbro. Ricardo Aguaysol, Pbro. Pablo Batallán y por primera vez
se designó al Pbro. Eduardo López Márquez como párroco solidario.
El Pbro. Moisés Pachado fue el penúltimo guía espiritual de
los capayenses. En su paso dejó obras que será muy difícil no agradecer de por
vida como la creación de los niveles Inicial y Primario en el Colegio Clorinda
Orellana Herrera, la refacción de la mayoría de las capillas de los distintos
pueblos, y en la iglesia que hoy cumple 100 años, la refacción después de haber
sufrido graves deterioros durante el sismo del 7 de septiembre de 2007. No le
fue fácil golpear muchas puertas y los vecinos y amigos lo acompañaron para que
sea cristalizado su anhelo.
También durante su desempeño como párroco, por primera vez,
el Obispo Mons. Luis Urbanc visitó a los fieles de todos los pueblos de
Capayán, juntos pastorearon a su rebaño y comprobaron la realidad
socio-económica y pastoral de la zona; además, planificaron tareas a seguir
para fortalecer y demostrar que unidos se avanza y se da respuestas al prójimo,
especialmente a quien más necesita.
Actualmente está al frente de la parroquia el Pbro. Marcelo
Amaya.
Sería imposible mencionar a tantos sacerdotes que
acompañaron a nuestros párrocos en distintos tiempos, pero sus obras quedaron
prendidas en el corazón de cada cristiano.
La Iglesia centenaria fue testigo de grandes acontecimientos
que no podemos dejar de recordar como la celebración de la primera misa del
siempre recordado Pbro. Santiago Sonzini, el día 2 de diciembre de 1946.
También el recibimiento dispensado al entonces designado
Obispo de Catamarca, Mons. Pedro Alfonso Torres Farías, ya que era el primer
pueblo al que llegaba de su diócesis. Fue un recibimiento imponente y en vida
siempre recordaba que los chumbichanos le abrieron su corazón junto a la Virgen
del Valle para iniciar su obra pastoral.
La Santísima Virgen del Valle visitó en dos oportunidades
nuestro pueblo y son fechas que quedan marcadas por el amor y la fe.
Otro hecho histórico que este templo tiene acuñado entre sus
muros es la visita del Patrono de la Diócesis de La Rioja, San Nicolás de Bari,
en el año 1996, con la presencia del Obispo Fabriciano Sigampa.
Un acontecimiento sentido, que se vivió en la Iglesia del
Sagrado Corazón de Jesús, cuando después de muchos años, el Pbro. Angel
Custodio Oviedo volvió y celebró la Santa Misa al cumplir sus 50 años.
La llegada de la Virgen de Guadalupe marcó otro momento de
relevancia, destacado con una placa descubierta en la fachada del templo.
La imagen del Santo Patrono de la localidad de Las Palmas,
San Roque, después de 70 años, visitó por primera vez nuestra comunidad. Una
imagen que dos veces al año congrega a gran cantidad de devotos.
La bondad del Señor ha permitido que la obra de nuestro
querido Papa Francisco llegue hasta esta población, con la Cruz San Damián,
bendecida por El para que recorra el país, que también estuvo en el templo
centenario.
Estos son algunos de los tantos acontecimientos que están
escritos en el libro de historia de nuestra casa común, donde miles de niños
recibieron por primera vez a Jesús Sacramentado, miles de jóvenes y
adolescentes confirmaron su fe y miles de matrimonios unieron sus vidas
bendecidos por Dios.