En la oportunidad, una catamarqueña, propuesta por la legisladora Inés Blas, recibió dicha distinción: Se trata de Zoila Heredia de Bazán, nacida el 26 de enero de 1955, casada con Félix Bazán y madre de cinco hijos.
A continuación una semblanza de Zoila que describe su trayectoria y el motivo de su nominación:
"Hablar de la militancia de Zoila es recordar a Don Arturo Jauretche, cuando sostenía que un militante es aquel que intenta transformar el mundo con su compromiso y entrega. Dice lo que piensa y hace lo que dice. La militancia es el arte mayor de la noble práctica política, es trabajar por la igualdad entre todos, es comprometerse por la reparación de la injusticia.
La militancia es mística y lealtad. Es la práctica de la cultura de la solidaridad y el trabajo que marcan el Norte de las utopías revolucionarias. Es energía puesta al servicio del Pueblo.
El militante sólo existe como héroe colectivo, al decir de Jauretche, porque nadie se realiza en una comunidad que no se realiza.
Los militantes son los soldados incansables de la libertad, de la justicia, de la igualdad y de la democracia. Son quienes defienden el sueño de una Patria justa y liberada, son la llama inextinguible de la pasión argentina. Porque para defender los derechos humanos, los derechos sociales, los derechos políticos de los desposeídos, debe sostenerse a ultranza una inquebrantable lealtad con el pueblo que le da su aliento.
Y Zoila Heredia de Bazan es una representante genuina de las Militantes de Base, porque ella abrazó la causa peronista allá por el año 1971, con apenas 16 años de edad, y se forjó al fragor de las luchas de la resistencia peronista.
De origen humilde, hizo del compromiso con los más humildes, un compromiso de vida, una actitud constante de entrega, y del peronismo inspirado en Evita, la causa más noble que alumbrara cada paso que dio cotidianamente.
Zoila vivía y vive en uno de los barrios más humildes del sur de la ciudad de Catamarca, y en su propio hogar levantó los cimientos de la solidaridad hacia otros que tenían menos que ella.
La oprobiosa dictadura del ‘76 la obligó a bajar el perfil en su lucha cotidiana, por el riesgo que corría ante el terrorismo de Estado. Pero apenas pudo retomó su compromiso inquebrantable, allá por el año 1981,cuando comenzaran los primeros pasos para la reorganización del Partido Justicialista de Catamarca, avocándose a la tarea de las afiliaciones de la mano de otra compañera y dirigente por entonces de la Rama Femenina, la Sra. Isabel de Palavecino. Y trabajó denodadamente dentro de la Línea AZUL que lideraba el Dr. Vicente Leónides Saadi, conductor indiscutido por aquellos tiempos del peronismo en la Provincia de Catamarca.
Ya con el peronismo en el Gobierno de la Provincia, se erigió en una militante incansable que recorría los despachos oficiales para buscar y acercar una respuesta a quienes lo necesitaban. Porque había levantado el nombre de Evita y sabía que debía llevarlo como bandera a la victoria. Y supo recoger su legado para reparar la injusticia cuando encontraba algún derecho vulnerado.
Desde su humildad, hizo de la palabra sincera y honesta su herramienta más importante de militancia. Nunca se calló ante nadie. Y siempre llevó en alto las banderas de la Justicia Social, la Independencia Económica y la Soberanía Política.
Y su propio hogar se transformó en el cobijo de muchos desposeídos que había dejado la nefasta dictadura, donde supo instalar y hacer funcionar un comedor comunitario entre los años 80 y principios de los 90, para acercar el pan cotidiano a quienes no podían procurárselo por sus medios. Cocinaba a leña, la que se procuraba saliendo con su marido y sus hijos a buscarla en los campos cercanos a su domicilio. Y así generaba el fuego a la interperie, que le permitía cocinar olladas inmensas de alimento para los más pobres.
El Partido Justicialista de Catamarca la albergó en sus estructuras orgánicas en reconocimiento a su militancia inclaudicable. Así comenzó siendo Vocal Suplente del Consejo Departamental de la Capital en la provincia de Catamarca. Luego llegó a ocupar el cargo de Congresal Provincial por el PJ Distrito Catamarca, y en los últimos cuatro años se desempeño como Vocal Titular del Consejo Departamental.
Quizás una de sus mayores virtudes sea la LEALTAD a la causa peronista, y con ello, fue y sigue siendo coherente y consecuente con sus principios y convicciones. Porque la lealtad, para Zoila, es con el Pueblo y con las necesidades y derechos de los más vulnerables.
Todo el peronismo conoce en Catamarca a "la Zoila”. Todos la quieren. Todos la respetan y la valoran. Por eso este merecido reconocimiento. Porque ella, como muchas mujeres a lo largo y ancho del país, constituyen un ejemplo de ideales, de corazón, de compromiso y de militancia”.