Por BRUNO JEREZ. Psicólogo-Abogado

Relaciones amorosas en conflicto: El duelo

Sebastián (32- medico) y Matilde (31- odontóloga), fueron novios por 3 años, el círculo del conflicto se centró en el poco tiempo que tenían para dedicarse el uno al otro y serias discusiones. Decidieron finalizar la relación por diferencias estructurales que hacían de la relación un verdadero caos y los sumían en dolor.
domingo, 13 de septiembre de 2015 12:28
domingo, 13 de septiembre de 2015 12:28

El duelo es un proceso de ajuste psicológico y emocional después de una pérdida. Este  proceso incluye diferentes etapas. Por lo cual cada duelo es único e irrepetible, pero el factor común viene a ser "el tiempo”. Pueden haber momentos mejores o peores, muchas veces se creía superado y olvidado al otro, para despertar un día y volver a sentirlo, luego de soñarlo, algunas emociones prevalecen sobre otras, se puede sentir rabia con tristeza y extrañamiento  o bien un nostálgico recuerdo con exagerados montos de culpa.

Sebastián soñó una noche con Matilde, que ella venía a su consultorio, enferma, para pedirle que la ayude como médico… (Característico sueño reparatorio).

Las etapas del duelo:

1. Impacto. Ante la inminente ruptura de relación se puede producir una sensación de paralización, desorientación e incredulidad. La vida se estanca y la atención se concentra en la pérdida sentimental, en dolor angustioso. Se bloquean las emociones positivas y es difícil concentrarse en las tareas diarias o en estímulos alegres. Problemas del sueño (insomnio o parasomnias) y se pierde el apetito. La etapa puede durar un día o un mes, pero no mucho más. Puede venir acompañada de síntomas físicos de ansiedad como vértigo, crisis de pánico, hiperventilación o cansancio extremo.

2. Negación. Este mecanismo defensivo de bajo nivel reside en  la incapacidad de aceptar que la relación ha terminado, también sucede cuando se vive la muerte de un ser querido (negando el fallecimiento o negándose a aceptar lo inevitable). Hay personas que se estancan en esta etapa durante años, con la esperanza de que vuelva la persona que se fue.

3. Pena y depresión. Esta emoción afecta a ambas personas. Suele describirse como un sentimiento de vacío, como si faltara una parte de uno mismo (vaciamiento narcisita). Es el sentimiento que impulsa a muchas personas a correr hacia otra relación aunque sí es comprensible, lo mejor es darse un tiempo. Según cada persona se puede caer en actividades frenéticas, drogas y alcohol o hiperactividad sexual. En estas circunstancias es aconsejable hablar con un psicólogo o con amigos sobre lo que se está sintiendo. La pena proviene no solo de la pérdida de la persona, sino del tiempo que se compartió y del fracaso del proyecto de pareja. En el caso que la persona se deprima clínicamente se puede quedar estancada, a veces durante años, sin poder seguir adelante y superar la etapa, habría que buscar ayuda profesional.

4. Culpa. Esta emoción es sentida generalmente por aquél que terminó la relación, pero también por quien fue abandonado. Se hecha la culpa sobre lo que falló, (no sos vos, soy yo). La culpa cruda solo paraliza, pero en su faceta doble puede ayudar a hacer cambios en el futuro. La parte negativa y no saludable es la que lleva a culparse a uno mismo de un modo poco ecuánime e injusto. Las personas que lo hacen son aquellas que son incapaces de sentir rabia hacia la ex pareja y dirigen la rabia hacia sí mismos.

5. Rabia. La presencia de la rabia es algo completamente normal durante el duelo. Es una fuerte emoción que nace de sentirse herido (aunque no haya nadie a quién culpar), un sentimiento de injusticia. Algunas personas la sienten al principio y otros después, se la detecta por los sentimientos de irritabilidad y nerviosismo, y sin duda es necesaria y motivante para reconstruir la vida. No es malo sentir rabia en esta etapa, ya que esto indica que se está superando la pena. En el caso de revelarse una rabia destructiva en forma de venganza o de la utilización de los hijos en contra de la otra persona es necesario acudir a tratamiento. Otras veces la rabia se materializa en una siguiente relación, llevando a que la persona se desquite inconscientemente con la nueva pareja con insultos, desconsideración o indiferencia. Si este sentimiento dura años, es altamente destructivo. Matilde espero a que Sebastián estacione su vehículo en la clínica donde trabaja y con un pedazo de hierro rayó todo el auto, causando graves daños en la pintura. Escribiendo palabras ofensivas en contra de su examor. Indudablemente presa de una rabia descontrolada. Más tarde tuvo que responder civilmente por su accionar dañino.

6. Resignación: Esta etapa es la transición más difícil del proceso de duelo. No solo hay que aceptar que la relación se ha terminado; también hay que liberarse de ella por completo, recuperando la energía que se invirtió en la relación. Aunque parezca que lo peor ya pasado, también es posible quedarse atrapado en esta etapa: cuando el agotamiento nervioso deja a la persona sin motivación para seguir adelante.

7. Reconstrucción. En este punto se reconstruye el narcicismo herido, se perciben los días como más alegres, la vida toma otro matiz. La persona vuelve a centrar la atención en sí misma y a percibir sus propias necesidades. Se siente mejor pero necesita construir su fortaleza desarrollando el amor propio y la seguridad en sí misma.