El duelo es un proceso de ajuste psicológico y emocional
después de una pérdida. Este proceso
incluye diferentes etapas. Por lo cual cada duelo es único e irrepetible, pero
el factor común viene a ser "el tiempo”. Pueden haber momentos mejores o
peores, muchas veces se creía superado y olvidado al otro, para despertar un
día y volver a sentirlo, luego de soñarlo, algunas emociones prevalecen sobre
otras, se puede sentir rabia con tristeza y extrañamiento o bien un nostálgico recuerdo con exagerados
montos de culpa.
Sebastián soñó una noche con Matilde, que ella venía a su
consultorio, enferma, para pedirle que la ayude como médico… (Característico
sueño reparatorio).
Las etapas del duelo:
1. Impacto. Ante la inminente ruptura de relación se puede
producir una sensación de paralización, desorientación e incredulidad. La vida
se estanca y la atención se concentra en la pérdida sentimental, en dolor
angustioso. Se bloquean las emociones positivas y es difícil concentrarse en
las tareas diarias o en estímulos alegres. Problemas del sueño (insomnio o
parasomnias) y se pierde el apetito. La etapa puede durar un día o un mes, pero
no mucho más. Puede venir acompañada de síntomas físicos de ansiedad como
vértigo, crisis de pánico, hiperventilación o cansancio extremo.
2. Negación. Este mecanismo defensivo de bajo nivel reside
en la incapacidad de aceptar que la
relación ha terminado, también sucede cuando se vive la muerte de un ser
querido (negando el fallecimiento o negándose a aceptar lo inevitable). Hay
personas que se estancan en esta etapa durante años, con la esperanza de que
vuelva la persona que se fue.
3. Pena y depresión. Esta emoción afecta a ambas personas.
Suele describirse como un sentimiento de vacío, como si faltara una parte de
uno mismo (vaciamiento narcisita). Es el sentimiento que impulsa a muchas
personas a correr hacia otra relación aunque sí es comprensible, lo mejor es
darse un tiempo. Según cada persona se puede caer en actividades frenéticas,
drogas y alcohol o hiperactividad sexual. En estas circunstancias es
aconsejable hablar con un psicólogo o con amigos sobre lo que se está
sintiendo. La pena proviene no solo de la pérdida de la persona, sino del
tiempo que se compartió y del fracaso del proyecto de pareja. En el caso que la
persona se deprima clínicamente se puede quedar estancada, a veces durante
años, sin poder seguir adelante y superar la etapa, habría que buscar ayuda
profesional.
4. Culpa. Esta emoción es sentida generalmente por aquél que
terminó la relación, pero también por quien fue abandonado. Se hecha la culpa
sobre lo que falló, (no sos vos, soy yo). La culpa cruda solo paraliza, pero en
su faceta doble puede ayudar a hacer cambios en el futuro. La parte negativa y
no saludable es la que lleva a culparse a uno mismo de un modo poco ecuánime e
injusto. Las personas que lo hacen son aquellas que son incapaces de sentir
rabia hacia la ex pareja y dirigen la rabia hacia sí mismos.
5. Rabia. La presencia de la rabia es algo completamente
normal durante el duelo. Es una fuerte emoción que nace de sentirse herido
(aunque no haya nadie a quién culpar), un sentimiento de injusticia. Algunas
personas la sienten al principio y otros después, se la detecta por los
sentimientos de irritabilidad y nerviosismo, y sin duda es necesaria y
motivante para reconstruir la vida. No es malo sentir rabia en esta etapa, ya
que esto indica que se está superando la pena. En el caso de revelarse una
rabia destructiva en forma de venganza o de la utilización de los hijos en
contra de la otra persona es necesario acudir a tratamiento. Otras veces la
rabia se materializa en una siguiente relación, llevando a que la persona se
desquite inconscientemente con la nueva pareja con insultos, desconsideración o
indiferencia. Si este sentimiento dura años, es altamente destructivo. Matilde
espero a que Sebastián estacione su vehículo en la clínica donde trabaja y con
un pedazo de hierro rayó todo el auto, causando graves daños en la pintura. Escribiendo
palabras ofensivas en contra de su examor. Indudablemente presa de una rabia
descontrolada. Más tarde tuvo que responder civilmente por su accionar dañino.
6. Resignación: Esta etapa es la transición más difícil del
proceso de duelo. No solo hay que aceptar que la relación se ha terminado;
también hay que liberarse de ella por completo, recuperando la energía que se
invirtió en la relación. Aunque parezca que lo peor ya pasado, también es
posible quedarse atrapado en esta etapa: cuando el agotamiento nervioso deja a
la persona sin motivación para seguir adelante.
7. Reconstrucción. En este punto se reconstruye el
narcicismo herido, se perciben los días como más alegres, la vida toma otro
matiz. La persona vuelve a centrar la atención en sí misma y a percibir sus
propias necesidades. Se siente mejor pero necesita construir su fortaleza
desarrollando el amor propio y la seguridad en sí misma.