La gran mayoría de
esos visitantes llegó el viernes, y luego de pasar el fin de semana, en la
mañana del domingo, comentaban que se lamentaban por los precios abusivos que
debieron pagar por el alojamiento en los distintos hoteles y en los
establecimientos de servicios gastronómicos.
Los visitantes determinaron que "todo muy bonito, pero a la
hora de comer y de dormir, los andalgalenses nos arrancaron la cabeza con los
precios”, asegurando que solamente volverían a Andalgalá, obligados por las
circunstancias ya que se trata de un bello lugar pero que carece de
infraestructura y sobre todo, mentalidad cultural para atender al turismo.
Toda una vergüenza ajena ya que el municipio local tiene una
Dirección de Turismo que, a juzgar por estos testimonios, no supo estar a la
altura de las circunstancias, como en las épocas estivales, de las que ya dimos
cuenta en su momento.