Areas contó que tras obtener su título de psicólogo, se dio cuenta de que, lo que lo hacía feliz, era viajar. Y así fue que decidió vender todo lo que tenía, pagar sus deudas, y largarse a esta aventura que no tiene fin.
Salió de Colombia el 9 de diciembre de 2012 y desde ese momento conoció casi todos los países de América, y un sinnúmero de culturas y formas de vida. Sólo le resta Paraguay y, una vez que cumpla ese objetivo, se dirigirá a Brasil, desde donde intentará continuar con esta "locura” y llegar al continente africano.

A lo largo de estos casi tres años de viaje, Mauricio aprendió diversos oficios, los que le sirvieron de sustento para ganarse el dinero y así subsistir. "Cuento con mis manos, mi salud y mi ingenio para obtener dinero; he trabajado como cocinero, como obrero, y mecánico”, enumera. Aunque también se dedica a las artesanías y vende saumerios ahumados. "También vendo en la calle”, agrega, pero al mismo tiempo aclara que no le gusta pedir.
"Ahora mi casa es la carretera, cuando salgo a la ruta es mi hogar”, responde cuando se le consulta si no extraña su casa. Y se emociona cuando menciona a su familia, aunque agradece a la tecnología y a Internet, que lo mantienen conectado con sus afectos en Colombia.
Si bien sabe que el viaje debe continuar, por el momento no guarda elogios para Catamarca. "Me tiene enamorado esta ciudad, está re bonita, me encantó el Valle, el clima me tiene maravillado, conocí gente muy amable que me trató muy bien, y estoy muy cómodo”.
