martes, 5 de enero de 2016
10:16
De esta manera,
la Iglesia catamarqueña busca traer a las tierras de
la Virgen del
Valle la acción que viene realizando a favor de chicos adictos, en otras
provincias, como Buenos Aires y Tucumán, a través de las comunidades Cenáculo y
Fazenda, encargadas de esta labor.
La obra se levantará en un predio ubicado en el puesto Los
Molles, distante a
2
kilómetros y medio campo adentro, antes de llegar a la
caminera de El Rodeo, en el departamento Ambato.
El costo del proyecto para la primera etapa es de $
1.486.479,25. De ese monto, el 11 de abril de 2015, se recibió de
la Fundación Papal la
cantidad de $ 1.000.000,00, que comprende el 67,27 % de los fondos necesarios
para la ejecución de esta primera etapa.
Por ahora no se recibió ningún fondo adicional de parte de
otra organización. Quienes quieran aportar a esta obra pueden hacerlo a través
de las cuentas corrientes Banco Nación Argentina, sucursal Catamarca: CTA CTE
466/11797 55, CBU 0110466420046611797559, CUIT 30-52. Contacto: Obispado de
Catamarca, San Martín 655, teléfono 383 4422003 – K4700BOM, San Fernando del Valle de Catamarca, República
Argentina, por e-mail: [email protected], [email protected].
"Un aporte a la comunidad”
El Pbro. Antonio Bulacio, encargado de la labor pastoral en
este ámbito específico, comentó que la obra "es un aporte a la comunidad, que
la Iglesia ya lo está
haciendo a través del servicio en otros lugares. Actualmente hay 12 chicos de
Catamarca en Pilar y uno en Brasil, que se están recuperando en las comunidades
Cenáculo, y otros cuatro en
La
Rioja y Aguilares, Tucumán, en las Fazendas”. Asimismo,
afirmó que "más de diez chicos recuperados se insertaron en la sociedad,
volvieron a estudiar y otros a trabajar, algunos de ellos con sus propios
emprendimientos. Es una bendición de Dios poder hacer nuestro aporte para sanar
a estos jóvenes en su cuerpo y en su alma, ayudándolos a encontrar el sentido
de la vida”.
Con respecto a los responsable del trabajo en Catamarca, el
sacerdote consideró que "la comunidad responsable de la recuperación que está
preparada para instalarse en Catamarca es Cenáculo, que trabaja basada en tres
pilares fundamentales: oración, trabajo y vida comunitaria y brinda su servicio
en forma gratuita”.
La novedad del proyecto es que las personas afectadas por
este flagelo pueden restablecer sus vidas sólo con la fuerza de la oración y el
trabajo, mediante la acogida gratuita y el servicio hacia aquellos que, por la
droga, viven una situación de confusión. La comunidad propone un estilo de vida
simple, familiar, basado en el redescubrimiento de la oración, del trabajo
("ora et labora”), de la amistad verdadera, del sacrificio y de la fe en Jesús,
vividos como dones esenciales. De esta forma se busca encontrar el sentido a la
vida.
La Comunidad Cenáculo: Historia
La Comunidad Cenáculo nació el 16 de julio de 1983,
fiesta de Nuestra Señora del Carmen, en la colina de Saluzzo (Cuneo, Italia),
por iniciativa de Rita Petrozzi (Madre Elvira). Después de años de espera y
oración, Madre Elvira recibió las llaves de una casa abandonada, que abrió para
acoger a aquellos jóvenes, que veía vagar tristes y desilusionados por las
calles ante las falsas propuestas del mundo, drogados y perdidos. Comenzó esta
"aventura” sin seguros materiales, pero con la única gran certeza de la
fidelidad de Dios y con la intuición profunda de que lo que buscaban estos
jóvenes no era algo, sino Alguien: ¡el rostro del Padre! Eran cada vez más las
personas que pedían ayuda, por lo que surgió la necesidad de abrir más casas,
primero en Italia y después en diferentes países del mundo. Se abrió así, de
par en par, un horizonte misionero inesperado y nunca programado. Con el pasar
de los años, se formó un grupo de personas de varios países que, sostenidas por
el mismo carisma inspirador, caminaban juntas "de las tinieblas a
la Luz”. La primera aprobación de
la autoridad eclesiástica como asociación de fieles tuvo lugar en la fiesta de
Pentecostés de 1998. El 16 de julio de 2009, el Consejo Pontificio para los
Laicos decretó el reconocimiento de
la Comunidad Cenáculocomo asociación internacional de fieles.