Según advirtieron, la estadía en el nosocomio se volvió
bastante insegura porque en horas de la noche el edificio con su gente adentro
se convierte en tierra de nadie, cualquiera puede ingresar y egresar sin
control alguno.
Esto, sin dudas, produce la misteriosa desaparición de
muchos elementos pertenecientes al servicio, sin mencionar que el hospital ser
encuentra en una zona prácticamente deshabitada, brindando el escenario
adecuado para que los mil malvivientes de esta ciudad, cometan sus actos
delictivos.
La gente no se explica qué está esperando el Ministro de
Salud, Figueroa Castellanos para contratar una empresa de seguridad que vele
por la integridad de los enfermos y de los profesionales.
Cabe consignar que hace algunos días se habló de la
conformación de una cooperativa para que preste el servicio, proyecto que
aparentemente fue abortado por no cumplir con los requisitos mínimos de una
empresa de vigilancia.
Lo malo de este asunto es que si la situación sigue como está
ahora, se producirá un hecho grave, cuyos costos los deberá pagar la mismísima
gobernadora Corpacci, por la irresponsabilidad de quienes la acompañan en su
gestión de gobierno.