Estas herramientas serán destinadas para el desarrollo de
proyectos de horticultura que se están ejecutando, a partir de la firma de un
convenio entre el titular de la cartera social, Daniel Barros, y el director
del Centro de Formación Profesional Nº
1, César Nieva.
A través de la asistencia y cooperación institucional, se
busca incentivar el desarrollo del potencial individual y las relaciones
interpersonales de quienes residen en las instituciones estatales, para una
mejor integración e inclusión social y educativa, a su entorno comunitario, y
de esta manera aportar a la mejorar su calidad de vida. Para ello el ministerio
aporta los materiales y herramientas necesarios, mientras que el centro de
formación colabora con el recurso humano especializado para la capacitación y
el personal de apoyo.
Los productos de las huertas serán incorporados al plan
alimentario de cada institución, bajo la supervisión de las nutricionistas que
trabajan en las mismas. Es necesario
destacar además que cada uno de estos centros de contención, producen su propio abono orgánico (compost), a partir de
los residuos generados en la cocina, lo
cual lo agrega calidad y valor nutricional a las verduras y los cítricos
cosechados. La idea es poder ampliar la
actividad de la huerta con la cría de pollo, conejos, y la producción de
huevos, tal como se hace en este momento en el Centro Juvenil Santa Rosa, donde
además del taller de horticultura, actualmente se está realizando la cría de
pollos.
Los talleres están a cargo de dos profesores, los cuales
concurren a las instituciones dos veces por semana en cada una.
Propuesta integral
Guillermo Di Lorenzo, a cargo de la Dirección de Internación
y Externación, comentó que dicho proyecto se enmarca dentro del Programa
Integral Educativo a partir del cual se promueve la educación, capacitación y
formación de las poblaciones internas y externadas.
Destacó además la importancia de la ejecución de este tipo
de actividades ya que "permiten que los niños, niñas, adolescentes y adultos
mayores que residen en las instituciones, recuperen el interés por las
actividades de la horticultura, resignificando los conocimientos de los adultos
mayores y acercándolos un poco a sus orígenes, y valorando las fortalezas
individuales de cada niño, en base al principio de que todos los niños deben
tener la oportunidad de aprender y es que se aprende mejor cuando pueden
hacerlo juntos”.