La Santa Misa fue presidida por el Pbro. Juan Orquera,
delegado del Obispo Diocesano para este servicio, y concelebrada por el
párroco, Pbro. Armengol Acevedo, quien antes de la homilía presentó a los
confirmandos.
Durante su predicación el Padre Acevedo se dirigió a los
confirmados expresando que "el don del Espíritu Santo que van a recibir será un sello espiritual que los
identificará más plenamente con Cristo y
nos une más estrechamente a su Iglesia. Cristo, el ungido por el Espíritu Santo
en el bautismo que recibió de Juan, fue enviado para realizar su obra y poder
encender en la tierra el fuego del espíritu. Ustedes, queridos confirmandos,
que ya han recibido el bautismo, recibirán ahora la fuerza de su espíritu y serán marcados en la frente con su cruz”.
Asimismo, los exhortó "dar ante el mundo el testimonio de su
Pasión y Resurrección de tal manera que sus vidas, como dice el apóstol, sean
en todo lugar el cuerpo místico, que es la Iglesia, el Pueblo de Dios, que
recibe de Él las gracias que el mismo Espíritu Santo distribuye a cada uno para
la edificación del cuerpo místico en la caridad y en la unidad”. Por ello, los
llamó a que "sean entonces miembros vivos de esta Iglesia, y conducidos por el
Espíritu Santo procuren servir a todos como Cristo, que no vino a ser servido
sino a servir”.
También agradeció a Dios porque "hoy concluye el proceso
formativo de los niños y jóvenes adultos que concurrieron a los encuentros de
formación en la sede parroquial y en la
comunidad de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro. Agradezco al Padre Juan,
Capellán del Santuario, que está con nosotros, y a todas las personas que
colaboraron en los diferentes servicios para organizar esta celebración. A las
catequistas que dedicaron generosamente su tiempo para formar a los
confirmados, por amor a Cristo y a la Iglesia”, dijo.
Al concluir la celebración eucarística se entregaron
recordatorios consistentes en una cruz, un pergamino y un Rosario.