Desde 1929, la celebración es cada 4 de octubre por
iniciativa de la Organización Mundial de Protección Animal, en el congreso
celebrado en Viena, y en 1980 el Papa Juan Pablo II la consolidó al declarar a
San Francisco de Asís, Patrono de los Animales y los Ecologistas.
Sin embargo, a través de la educación y la difusión de las
actividades de los defensores de los animales, se intenta crear una nueva
cultura de respeto y sensibilidad, donde afortunadamente cada día se integran
más personas que hacen de este mundo un sitio más justo para todos.
Alrededor de 40% de todas las especies de la Tierra están en
peligro de extinción, con un aproximado de 3100 animales clasificados a nivel mundial,
número que está creciendo cada día debido a la destrucción de su hábitat, la
contaminación, el cambio climático, las especies invasoras, la caza y el
comercio ilegal de fauna silvestre.