Por medio de las radios provinciales, la población se enteró
de que una suerte de tornado azotaba la Capital y el Valle Central por los
efectos del meteoro proveniente de La Rioja. Por las redes sociales, se instaba
a la gente a proveerse de velas, y agua porque según se anunciaba por esas
emisoras, el tornado se dirigía hacia el oeste provincial, sembrando cierto
pánico.
Finalmente, y luego de tensa espera, sobre el Valle del
Conando, solamente llegó una impresionante y enorme nube de polvo, tal como lo muestra la fotografía, la que se
deslizó lenta y suavemente en dirección sur-norte, sin causar mayores daños.
Los mayores aseguran una vez más, que Andalgalá está
beneficiada por su ubicación geográfica, cuyos cerros circundantes, construyen
una barrera infranqueable para vientos y tempestades, de los que solamente se
siente "la colita”.
En ese contexto de temor e incertidumbre, pudo realizarse
normalmente, la procesión a San Francisco de Asís, en su onomástico.