Mucho se habló de un Comité de Emergencias, del Foro de
Seguridad Vecinal y de tantas otras intentonas, sin que nada se haya podido
concretar.
Los responsables municipales, provinciales y nacionales,
estarán esperando que ocurra una destructiva catástrofe, para que tomen
conciencia de la importancia de estar preparados para este tipo de eventos.
Cabe destacar que en este contexto de irresponsabilidades y
de falta de compromiso, la única institución que permanece de guardia es el cuerpo
de Bomberos, como silencioso reaseguro para la seguridad de la población que
mira desconcertada el escaso compromiso de los actores sociales,
institucionales y políticos, para asumir la responsabilidad de conformar un COE
que brinde mínima sensación de seguridad a la gente.
Agradecen los pobladores de esta ciudad, la privilegiada
ubicación geográfica del asentamiento, que por sus características geofísicas,
en muchos casos ha desviado peligrosas tormentas tornados.
Claro que no es esa la cuestión, porque una sociedad
civilizada no puede vivir y desarrollarse a expensas del comportamiento de la
naturaleza. Una sociedad civilizada debe brindar, primero, seguridad, y después
todo lo demás.