La capilla
del Monasterio se vio colmada de fieles que se congregaron para dar gracias a
Dios junto a las hermanas por los 800 años de la creación de la Orden de
Predicadores por Santo Domingo de Guzmán.
En su
homilía, el Pastor Diocesano reflexionó a la luz de Evangelio, invitando a la
comunidad a perseverar en la fe hasta el final. Retomó el pasaje: "Gracias a la
constancia salvarán sus vidas” y animó a "cultivar las virtudes en medio de las
dificultades de la vida”.
Mons. Urbanc
alentó a las hermanas a pedir la intercesión de Santo Domingo, Santa Catalina
de Siena, Santa Rosa de Lima, San Martín de Porres que, junto a tantos frailes,
monjas y laicos miembros de la Orden de Predicadores, que a lo largo de los
siglos han sido testigos vivos del carisma dominicano y ejemplo para la
Iglesia.
Al finalizar
la Eucaristía todos los presentes se quemaron, como ofrenda a Dios, las
intenciones particulares que todos los presentes anotaron en papeles, y que
fueron acercadas al altar. Luego rezaron la oración del Jubileo Dominicano para
culminar las actividades frente a la imagen del Patrono Santo Domingo de
Guzmán.
Sor Teresa,
Priora del Monasterio, agradeció la presencia y acompañamiento incondicional
del Obispo y de la comunidad en este Jubileo, que tuvo como lema "Enviados a
predicar el Evangelio”.