lunes, 21 de noviembre de 2016
16:15
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Todo esto (y más) sucedió del 7 al 13 de noviembre en la costa riojana, departamento Castro Barros, a partir de la realización de la residencia artística Muela, una iniciativa de Un Muro Arte Contemporáneo, que contó con el apoyo del Consejo Norte Cultura y la Secretaria de Cultura de La Rioja.
Zahia Caram de Tucumán, Celeste Palacio y Ángeles Luna de La Rioja, María Candelaria Traverso de Jujuy, Walter Russo de Santiago del Estero, Ángeles Rodríguez de Salta y Horacio Díaz de Catamarca fueron los artistas que formaron parte de esta experiencia, que contó con la coordinación de Andrea Fernández y el acompañamiento in situ de Hugo Albrieu, Guillermo Córdoba y Diego Díaz, de Un Muro.
Durante siete días todos habitaron una casa de piedra que les cedió el municipio y, sobre todo, recorrieron, conocieron y se dejaron sorprender por lo que Los Molinos y los diez pueblos que conforman la denominada costa riojana, les iban ofreciendo a su paso.
Así fueron parte –y lo recuerdan con emoción- de una caminata nocturna junto a los pobladores del lugar hacia un molino hidráulico que el pueblo recuperó y en ese momento pusieron nuevamente a girar, haciéndolos participes de algo tan importante para su historia, su identidad y su orgullo como pueblo.
La residencia supuso además visitar el museo, una bodega, centros de producción e investigación, el teatro, la biblioteca, la radio, hablar con referentes destacados de los pueblos costeños, compartir mates, música y bailes en la plaza y así ir concretando ese "cruce de saberes” entre artistas y comunidad que pretendía la convocatoria.
Para ser parte de Muela cada uno de los residentes había propuesto un proyecto artístico que incluía la realización de talleres con y en la comunidad.
Así Zahia Caram de Tucumán realizó un taller de modelado en cerámica y horneada experimental que concretó en la plaza, eje de la vida social de Los Molinos.
Celeste Palacio de La Rioja convocó a la comunidad con un taller de tejido con fibras sintéticas; y Ángeles Luna, otra artista riojana, propuso un taller de construcciones con vegetación seca, aprovechando los materiales que el lugar le brindaba.
De Catamarca, Horacio Díaz trabajó junto a los vecinos en el Club Hípico con un taller experimental sobre economías del adobe; Candelaria Traverso de Jujuy invitó a grandes y chicos a crear libros objeto; Ángeles Rodríguez motivó a realizar estampados a partir de piezas de arcilla; y Walter Russo de Santiago convocó a un amasado colectivo, a partir de mezclar agua, harina y memoria.
Impresiones y experiencias
"La mayoría de las residencias son de producción artística. Muela fue una residencia de talleres junto a la comunidad y de búsqueda de inspiraciones”, cuenta Hugo Albrieu quien destacó cómo cada artista fue resignificando su proyecto de obra a partir de lo que fue la experiencia en Los Molinos
"Yo iba enfocada en relevar y rescatar la flora en aridez, me interesaba ver qué pasaba con la vida en esas condiciones, porque en Tucumán, con un clima tan húmedo, crece todo de manera exorbitante”, cuenta Zahia Caram, artista tucumana. "Llegué enfocada en los yuyos y me fui replanteando el proyecto para pensar en lo social, en los modos de vida y producción que allí tienen”, contó Zahia, quien valoró los encuentros con la naturaleza, con las instituciones y con la gente de Los Molinos que propició la residencia como fuente generadora de inspiraciones artísticas.
"A nivel emocional y experiencial fue algo muy fuerte, fueron días muy intensos, de recorrer la costa riojana, conocer las actividades en torno a las que gira la vida del pueblo, y a sus referentes”, señaló.
Andrea Fernández, coordinadora de la residencia, destacó el encuentro y la co-creación que fue posible en el marco de Muela: "Este grupo de jóvenes artistas transitaron esta residencia abiertos al diálogo y sobre todo a la emoción, dando lugar a valiosos intercambios que excedieron el campo de la producción artística”. Y valoró cómo la residencia que "comenzó como un deseo, un sueño” se fue convirtiendo "en una serie de acciones que articularon fuerzas y poderes para hacer posible esta propuesta que involucró a toda la región del Noroeste en un objetivo común”.
Cómo sigue
El proyecto de Muela no terminó en los siete días del encuentro. Ahora y hasta marzo de 2017, cada residente deberá materializar esa experiencia una obra, que habían imaginado de una manera antes de Los Molinos y que -coinciden todos- terminará siendo algo distinto, a partir de haber conocido y convivido con esa comunidad.
Las obras que se produzcan tras Muela, se transformarán en una muestra itinerante que recorrerá las seis provincias del NOA, arrancando con una exposición en La Rioja y recorriendo luego Catamarca, Tucumán, Salta, Jujuy y Santiago del Estero.
"Una vez que concluyamos la gira por el NOA, -contó Albrieu- las obras volverán a Los Molinos. Los artistas las van a donar para que formen parte del patrimonio de esa comunidad”.