Fiesta que lógicamente ellos también venían
disfrutando pero que por colonización mental la comenzaron a ver como una orgía
"descontrolada” que beneficiaba a casi todos los argentinos con esa "mezcla de
hacienda” que evidentemente no era de su agrado; encima con olor "sudaca”. Y no
se equivocaban, era el aroma de paraguayos, bolivianos, peruanos, chilenos que
se habían sumado a la misma por el simple y solo hecho de pertenecer a la
especie humana y porque la Constitución Argentina (liberal -1853-) asegura "los
beneficios de la libertad no solo para nosotros y nuestros hijos sino también
para todos los hombres del mundo que quieran habitar suelo argentino.”
Pareciera que para los "controladores” La
Nación, Magnetto-Clarín, Macri, Lanata, Prat Gay, Bullrich (Esteban y
Patricia), Pichetto, Gonzalez Fraga y todo el lumpenaje de clase media
–bastante ignorante- que los acompaña y aplaude, los constituyentes del "53” se
olvidaron de poner las excepciones: "menos latinoamericanos, africanos y
asiáticos”. Ahora están aplicando la "justicia mediática” (muy eficiente y sin
necesidad que intervenga el poder judicial) y actuando en consecuencia.
Se trató de un monólogo que simplemente se
limitó a jugar con datos reales de la economía y la política actual –y
políticos de toda laya- analizados sarcásticamente desde el sentido común y el
humor: «Loco, si lo estabas pasando "bomba” … ¿por qué carajo te boicoteaste la
fiesta? ¡No te tragues el verso de la otra "bomba”; ¡No existe loco; nunca
existió.».
Además de refrescar memorias con la
enumeración de datos históricos relacionados con acontecimientos traumáticos
para el país y su gente protagonizados por nefastos personajes que aparecieron
y reaparecieron de manera continua en los últimos 40 años, Rodríguez se encargó
de desnudar esa supina ignorancia que pavonean por calles, plazas, bares o set
de TV replicando clases de "economía para perejiles” que imparte PPT, viejos
"tilingos de clase media” –o peor aun, sus hijos- hoy transformados en
"repetidores de estupideces”.
Inevitablemente un monólogo de estas
característica lleva a reflexionar sobre algunas cuestiones políticas que pegan
de lleno en la vida y las elecciones de representantes que ciudadanos "eligen
mediáticamente inducidos” de manera democrática.
Con tantas y reiteradas experiencias
similares nadie en su sano juicio puede negar que en este país, históricamente
y en términos políticos, han existido dos tipos de fiestas claramente diferenciadas:
a) Aquellas que se dan en escasas ocasiones,
con cuenta gotas, y en las que suele participar el pueblo argentino en su
conjunto, los que realmente hacen la grandeza de esta patria con su trabajo,
pero también los marginados y los humildes recuperando para sí y por un tiempo,
derechos y un poco de dignidad; disfrutándola. A estas fiestas unos infelices
(imposibilitados de vivir y dejar vivir de manera feliz) sirvientes del
capitalismo y los capitalistas la llaman "populismo”.
b) Y la continuada, históricamente
–interrumpida solo por recreos "populistas” a modo de descanso de la Sra.
codicia- donde el disfrute es para unos pocos.
Esta última es una fiesta para holgazanes
capitalista que viven de la timba financiera y/o del sudor ajeno sin ningún cargo
de conciencia. Se trata de "fiestas” con "empresarios extranjeros” como
invitados especiales (simples buitres carroñeros) que a modo de gratitud por el
gentil convite, "insertan” a los hombres de nuestra oligarquía agro-industrial
en el mundo de los "negocios globales financieros off shore”, al tiempo que
"ensartan” al pueblo trabajador sumiéndolo en la esclavitud.
A la fiesta populista de los últimos 12 años
le "apagaron” la luz; è finita, game over. Un tilingaje social –en general
analfabetos políticos- con su voto democrático a Macri –técnicamente
respetable- bajaron la llave. Lamentablemente para ese "tilingaje”, a la hora
de recuperar la luz se encontraron con una factura colgada en el interruptor
con un aumento del 500% por el deficiente servicio recibido; pero dicen que la
pagaran contentos porque las tarifas estaban muy bajas razón por la cual los
¿pobres? empresarios no pueden hacer inversiones. Macri ayudó a los empresarios
de las energéticas; les "arrastró” unos bolsones por debajo de las rejas de las
sedes centrales cargados con 19.000 millones de pesos (1200 millones de
dólares) producto de la condonación de una monstruosa deuda fiscal que desde
hace años estos "honestos” empresarios la vienen "bicicleteando”.
Bolsón contra bolsón, los de Lopecito son un
"vuelto” a la par de los que Macri les tira a empresarios, a Caputo o su primo
Calcaterra. Pero… Lopecito es el corrupto, Macri el justiciero para con los
intereses empresarios. El tilingo medio, feliz con las estupideces que
argumentan los funcionarios PRO y mientras mira gustoso cómo los poderosos
chocan copas en cada brindis, comienza a descubrir qué, como el mes pasado no
pudo pagar la factura, este mes tendrá que pagarla con intereses; que esa deuda
con sus respectivos intereses la empresa jamás se los condonará.
El tilingo paga contento todo porque la culpa
es de la "pesada herencia” que dejaron los "chorros” Kirchneristas. El tilingo
no llega a fin de mes con su sueldo que hasta el año pasado le alcanzaba,
comenzó a padecer hambre y hambrea también a su familia, pero no deja de
ponerle nafta al coche porque en tren, subte o colectivo viaja la grasa
militante y él la detesta. Nunca supo por qué Lanata le dijo que vote a Macri
pero él, feliz, ve todo los domingos PPT y disfruta constatar el festín de los
poderosos.
El tilingo agita sus brazos al tiempo que
grita ¡Eh… Yo los voté!!! Los poderosos no lo ven. El tilingo justifica: "No me
ven porque están resolviendo tema más importantes; el más jodido es el de la
"pesada herencia”. Los desclasados, los marginados, los trabajadores (no sus
dirigentes) gritan " entonces devuelvan la herencia”.
Por Víctor
Leopoldo Martínez, publicada en El Emilio.