Conocí a esta inteligente y estudiosa joven desde bebé, cuando era amigo y asiduo visitante de la casa donde vivía con su abuela Doña Orfinda, y sus padres Mirtha Rojas y Ricardo Costigliolo (fiambalense ella, porteño él) en el camino hacia Chile, Paso de San Francisco.
Fui testigo de los primeros pasos de Cecilia, su feliz niñez y su tierna adolescencia. Siempre fue muy inteligente y aplicada, y siempre contó con la celosa protección y el enorme cariño de sus padres. Cuando terminó el secundario eligió estudiar genética. No habiendo muchos lugares en el país donde hacerlo, se decidió que debían viajar hacia Misiones, para que María Cecilia pudiera continuar sus estudios, a pesar de la estrechez económica y la gran escasez de recursos.
Asumieron con coraje y mucha voluntad el desafío y hacia allá partieron. Mirtha fue siempre (y lo sigue siendo) una mujer muy trabajadora y habilidosa, de no mezquinar el lomo a cualquier trabajo, en los distintos oficios que impone la vida. Ricardo era muy habilidoso en variados trabajos. Ambos eran fotógrafos y muchas cosas más. Pasaron los años, duros y sacrificados, pero fructíferos, y María Cecilia recibió su merecida Licenciatura en Genética en la Universidad Nacional de Misiones, siempre con excelentes calificaciones, las que le abrieron la posibilidad de continuar sus estudios como Becaria Doctoral en la Fundación Instituto Leloir, en Buenos Aires.
Trabajó en el Instituto de Biología Subtropical y publicó diversos trabajos en revistas científicas de su especialidad Y ahora aparecieron los primeros frutos a otro nivel. Las noticias informaban en octubre pasado que: Científicos argentinos descubren el primer sensor de temperatura de las plantas "Investigadores del Conicet y de la Fundación Instituto Leloir de Buenos Aires comprobaron que un receptor lumínico de los vegetales también actúa como "termómetro" e influye sobre su crecimiento y desarrollo. Ya se habían identificado en plantas receptores de luz y de hormonas, pero nunca se había descubierto de manera inequívoca ningún sensor de temperatura. Este sensor informa a la planta sobre si hace frío o calor, durante el día, y en las distintas estaciones. A partir de esta información, se desencadenan reacciones moleculares que inducen a su desarrollo y crecimiento cuando las condiciones climáticas son favorables. El hallazgo podría servir para mejorar la productividad en los cultivos." Afirma Jorge Casal, investigador superior del Conicet y jefe del Laboratorio de Fisiología Molecular de Plantas de la Fundación Instituto Leloir, que lideró este descubrimiento que fue publicado en la revista Science.
Del proyecto también participaron Martina Legris, primera autora del paper y becaria doctoral del CONICET; Cecilia Costigliolo Rojas, becaria doctoral de la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica; y el ingeniero Maximiliano Neme. Y colaboraron investigadores de las universidades de Cambridge, en el Reino Unido, de Friburgo, en Alemania, y de Washington, en San Luis, Estados Unidos.
Solo nos resta felicitar calurosamente a la joven y brillante científica fiambalense, a sus orgullosos padres y abuela, y desear que siga en el futuro haciendo nuevos descubrimientos para orgullo de la Ciencia Argentina. ¡Un fuerte abrazo, muchas felicitaciones y buena suerte, querida Ceci!
Dr. Mario Humberto Di Rienzo - Fiambalá - DNI 7.986.483 - MP 544 - Médico rural jubilado