La celebración fue presidida por el Obispo Diocesano, Mons.
Luis Urbanc y contó con la presencia de autoridades y trabajadores del
Ministerio de Salud, Hospitales, Sanatorios, Institutos, Círculo Médico,
Colegios Auxiliares de la Medicina, Colegio Médico, Farmacéutico, Odontológico,
Kinesiólogos, Anestesistas, Psicólogos, Bioquímicos, Enfermeros, SAME, OSEP,
Pastoral de la Salud, Pastoral de las Adicciones, Servicio Sacerdotal de
Urgencia, quienes colmaron el Santuario mariano.
Las instituciones peregrinaron en caravanas de vehículos con
las balizas encendidas hasta la Catedral, llevando las imágenes de la Virgen
del Valle que presiden el ingreso y bendice cada uno en sus lugares de trabajo,
las cuales fueron colocadas en el Presbiterio para compartir la celebración.
En un tramo de su homilía, Mons. Urbanc se refirió a San
Andrés, quien, según la tradición, fundó la Iglesia de Constantinopla, nombre
antiguo de la actual ciudad de Estambul, en Turquía. "En noviembre de 2014 el
Papa Francisco, sucesor de San Pedro, se reunió con el Patriarca de
Constantinopla, Bartolomé, actual sucesor de san Andrés y líder de la Iglesia
Ortodoxa. Uno de los objetivos del viaje era el de reforzar el camino de la
unidad entre ortodoxos y católicos. Fue muy significativo, en el marco del rezo
de las vísperas de san Andrés, el gesto del Papa Francisco pidiendo la
bendición a Bartolomé. El Patriarca, quien en varias oportunidades llamó al
Papa ‘hermano’, lo bendijo y lo besó”, expresó. Y continuó afirmando que "en el
camino hacia la unidad la sangre derramada por los mártires y los sufrimientos
diarios de tantos cristianos perseguidos están realizando de un modo silencioso
la unidad que Cristo pidió a sus discípulos: católicos y ortodoxos todos mueren
por declararse discípulos de Cristo. Los mártires no hacen diferencia de la
Iglesia a la que pertenecen, sino que todos dan la vida por Jesús como único
Señor”.
Ahondando en la vida del apóstol, dijo que "después de cumplir
su misión en el mundo, san Andrés murió clavado a una cruz con forma de equis.
Su hermano Pedro fue también crucificado, pero boca abajo. Los dos hermanos
comparten el tipo de muerte al final de su vida terrenal, imitando así al
Maestro; comparten también el momento inicial del seguimiento de Jesús”. Luego
concluyó con un detalle más acerca de estos dos hermanos apóstoles. "Por un
lado, el nombre de Andrés proviene del griego ‘aner’ que significa varón, de lo
que se desprende ‘viril’ u ‘hombre fuerte’. Pero en un sentido más amplio hace
referencia a la valentía y la fortaleza. Por otro lado, Simón es llamado por
Jesús ‘Kefas’, en hebreo, traducido al griego ‘Petros’, que significa Piedra
(cf. Jn 1,42): roca firme sobre la que afianzar la construcción de la Iglesia
(cf. Mt 16,18). De este modo, los nombres de ambos hermanos se refieren a dos
virtudes muy apostólicas: la valentía y la firmeza”.
Por ello invitó a que "pidamos a los apóstoles san Andrés
y san Pedro que vivamos nuestra fe con
gran valentía, defendiendo ese tesoro en medio de las dificultades, que en
nuestro tiempo son muchas; y, junto a la valentía, la firmeza en nuestras
convicciones cuando entren en conflicto con modas, criterios y costumbres
contrarias al Evangelio, que también hoy abundan en nuestra sociedad cada vez
más apática, materialista, independiente y superficial frente a Dios”.
En el momento de las ofrendas, los trabajadores y sus
familias acercaron al altar las donaciones recolectadas en sus oficinas y
dependencias, entre las que se destacaron agua, alimentos no perecederos y
elementos de limpieza destinados a los hermanos peregrinos, que ya comenzaron a
arribar a nuestra ciudad, mientras las autoridades de los centros de salud
entregaron los dones de pan y vino. El Sr. Obispo recibió todas las ofrendas,
expresó su agradecimiento y les dio su bendición a cada uno de los fieles.
Al finalizar la Eucaristía, el Pastor Diocesano se trasladó
hasta el atrio de la Catedral Basílica para impartir su bendición sobre las
ambulancias y medios de transporte utilizados para la asistencia de los
hermanos enfermos, rogando que la Madre del Valle siempre los acompañe desde su
partida y hasta su regreso. Luego marcó la señal de la cruz con agua bendita
sobre todos los vehículos ubicados en el Paseo de la Fe.
TEXTO COMPLETO DE LA HOMILÍA
Queridos Devotos y Peregrinos:
En este segundo día de la novena estuvimos meditado acerca
de ‘la misión de la Iglesia de comunicar vida en abundancia’, es por ello que
hoy honran a la Virgen del Valle hermanos del ámbito de la salud, tanto estatal
como privado. También miembros de la Pastoral de la Salud y Adicciones, como el
Servicio Sacerdotal de Urgencia. Mi saludo cordial a todos, y que la Madre
celestial los fortalezca en el valioso servicio que prestan en la sociedad.
El refranero español afirma del mes de noviembre: "Dichoso
este mes, que empieza con Todos los Santos y acaba con san Andrés”.
Este apóstol es hermano de san Pedro. Ambos son la clave
para llevarnos a la unidad de la única Iglesia que Jesús estableció en esta
tierra.
Junto con su hermano Simón Pedro, y colegas Santiago y Juan,
son los primeros apóstoles a quienes Jesús elige. La escena, que escuchamos
narrada en el Evangelio (Mt 4,18-22), tiene lugar en Betsaida, donde ellos
viven desde siempre y donde han aprendido de sus mayores a trabajar en la dura
vida de pescador. El Señor les hace una propuesta firme y escueta: "Vengan y
síganme, y los haré pescadores de hombres”. Suena como una firme oferta de
trabajo para los cuatro, y además relacionado con la pesca. Ellos, dejando las
redes, aceptan el nuevo puesto. Dos veces repite Mateo: "Inmediatamente dejaron
las redes y lo siguieron”, dando a entender que quien escuchó el llamado de
Jesús, debe decidirse, sin más, de seguirlo. Con estos rasgos se inaugura un
nuevo tipo de seguimiento para nosotros, los cristianos: es una vocación
irresistible y vinculante, un compartir en todo la vida y la misión del
Maestro: «pescar hombres». Ante Jesús no valen las excusas.
A partir de ese día, su forma de pescar cambia de raíz, pues
aprenden unas nuevas técnicas directamente del Maestro: ser pescador de
hombres, ganar almas para Dios, implica una vida entregada a nuestro Señor y
vivir una intensa vida de comunión con Él. Los apóstoles tuvieron la
oportunidad de acompañar al Maestro tres años, recibiendo una preparación
especial para su misión en el mundo, siendo testigos oculares de la
misericordia de Dios, de su poder salvador, de su cercanía y sobre todo de su
gran amor hacia cada uno en particular. Cuando Cristo ascienda a los cielos,
ellos tienen que guardar el testimonio de la vida del Maestro, anunciándolo por
toda la tierra con la fuerza del Espíritu Santo, y cumpliendo su misión de
‘pescar cuanta más gente para el Reino de Dios’.
Según la tradición, san Andrés fundó la Iglesia de
Constantinopla, nombre antiguo de la actual ciudad de Estambul, en Turquía.
En noviembre de 2014 el Papa Francisco, sucesor de San
Pedro, se reunió con el Patriarca de Constantinopla, Bartolomé, actual sucesor
de san Andrés y líder de la Iglesia Ortodoxa. Uno de los objetivos del viaje
era el de reforzar el camino de la unidad entre ortodoxos y católicos. Fue muy
significativo, en el marco del rezo de las vísperas de san Andrés, el gesto del
Papa Francisco pidiendo la bendición a Bartolomé. El Patriarca, quien en varias
oportunidades llamó al Papa "hermano", lo bendijo y lo besó.
En el camino hacia la unidad la sangre derramada por los
mártires y los sufrimientos diarios de tantos cristianos perseguidos están
realizando de un modo silencioso la unidad que Cristo pidió a sus discípulos:
católicos y ortodoxos todos mueren por declararse discípulos de Cristo. Los
mártires no hacen diferencia de la Iglesia a la que pertenecen, sino que todos
dan la vida por Jesús como único Señor.
En sus cartas san Pablo da a entender que su corazón no
conoce fronteras, él quiere llegar a todas las naciones anunciando el gran regalo que Jesús trae para
toda la humanidad: «si confiesas con la boca que Jesús es Señor, si crees de
corazón que Dios lo resucitó de la muerte, te salvarás» (Rom 10,9). Y también:
«todo el que invoque el nombre del Señor se salvará» (Rom 10,13). Pero, ¿cómo
van a invocar al Señor si no le conocen? (cf. Rom 10,14-17). Para esto se
necesitan misioneros y anunciadores de la Palabra de Dios que lleven adelante
la evangelización. Los pasos de los mensajeros que dan buenas noticias de Jesús
son muy hermosos (cf. Is 52,7; Rom 10,15).
Después de cumplir su misión de en el mundo, san Andrés
murió clavado a una cruz con forma de equis. Su hermano Pedro fue también
crucificado, pero boca abajo. Los dos hermanos comparten el tipo de muerte al
final de su vida terrenal, imitando así al Maestro; comparten también el
momento inicial del seguimiento de Jesús.
Permítanme concluir con un detalle más acerca de estos dos
hermanos apóstoles.
Por un lado, el nombre de Andrés proviene del griego ‘aner’
que significa varón, de lo que se desprende ‘viril’ u ‘hombre fuerte’. Pero en
un sentido más amplio hace referencia a la valentía y la fortaleza.
Por otro lado, Simón es llamado por Jesús ‘Kefas’, en
hebreo, traducido al griego ‘Petros’, que significa Piedra (cf. Jn 1,42): roca
firme sobre la que afianzar la construcción de la Iglesia (cf. Mt 16,18). De
este modo, los nombres de ambos hermanos se refieren a dos virtudes muy
apostólicas: la valentía y la firmeza.
Es por ello que los invito a que pidamos a los apóstoles san
Andrés y san Pedro que vivamos nuestra
fe con gran valentía, defendiendo ese tesoro en medio de las dificultades, que
en nuestro tiempo son muchas; y, junto a la valentía, la firmeza en nuestras
convicciones cuando entren en conflicto con modas, criterios y costumbres
contrarias al Evangelio, que también hoy abundan en nuestra sociedad cada vez
más apática, materialista, independiente y superficial frente a Dios.
¡Nuestra Madre del Valle, ruega por nosotros!