Estuvieron presentes miembros de la Pastoral Juvenil y
Vocacional, grupos juveniles y egresados de este año. Los chicos llegaron hasta
el templo mariano con carteles y pancartas identificatorias, llenando de color
y alegría la celebración eucarística, presidida por el Obispo Diocesano, Mons.
Luis Urbanc, y concelebrada por el Pbro. Diego Manzaraz, Asesor de la Pastoral
Juvenil.
Durante su predicación, Mons. Urbanc se refirió al evangelio
del día y a la exhortación apostólica Amoris laetitias sobre el amor en la
familia, en la que el Papa Francisco "insta a los adultos a encontrar las palabras, motivaciones y los
testimonios que nos ayuden a tocar las fibras más íntimas de los jóvenes, allí
donde son más capaces de generosidad, de compromiso, de amor e incluso de
heroísmo, para invitarles a aceptar con entusiasmo y valentía el desafío del
matrimonio”, expresó, agregando que éste "va más allá de toda moda pasajera y
persiste. Su esencia está arraigada en la naturaleza misma de la persona humana
y de su carácter social. Implica una serie de obligaciones, pero que brotan del
mismo amor, de un amor tan decidido y generoso que es capaz de arriesgar el
futuro… Optar por el matrimonio expresa la decisión real y efectiva de
convertir dos caminos en un único camino, pase lo que pase y a pesar de
cualquier desafío”.
En otro tramo de su homilía, pidió a los movimientos tanto juveniles como de adultos que "trabajen
articulados, que sepan lo que hacen unos y otros, que se apoyen. Tengan en
cuenta que todos están representados por respectivas pastorales que coordinan y animan las diversas acciones
que nos proponemos llevar a cabo en el marco de toda la pastoral de la Diócesis
de Catamarca”.
"A ustedes, queridos jóvenes, les invito a que entiendan que
el cristianismo no es un código de preceptos y prohibiciones, puesto que muchos
de ustedes tienen la impresión de ahogarse en un ambiente de moral imperativa y
no son pocos los que echan por la borda esta pesada mochila”, expresó el Pastor
Diocesano.
También los exhortó "a que la fe de ustedes, sea una fe
orante. Para eso necesitan aprender a orar en la medida y en la forma a la edad
que tengan, pero siempre con la convicción de que sin la oración no es posible
permanecer fiel a la fe… Ustedes los jóvenes deben estar orgullosos de su fe y
aceptar que le cueste algo. Tienen que acostumbrarse desde la primera edad a
hacer sacrificios por su fe, a caminar delante de Dios en rectitud de
conciencia, a reverenciar y respetar lo que Él ordena. Entonces la fe crecerá y
se consolidará en el amor de Dios”.
"Habitúense a orar y a beber en la fuente de la penitencia y
de la santísima eucaristía lo que la naturaleza no les puede dar: la fuerza de
no caer, la fuerza para levantarse. Que ya desde jóvenes, sientan que sin la
ayuda de esta energía sobrenatural no conseguirán ser ni buenos cristianos, ni
hombres honestos, a quienes esté reservado un sereno vivir”, afirmó el Obispo.
En el momento de preparar la mesa eucarística, los chicos
acercaron como ofrendas elementos de limpieza y artículos de librería, que serán destinados a los seminaristas.
Al finalizar la celebración, se representaron los milagros
de la Virgen y ofrecieron números artísticos como homenaje a la Reina del
Valle.
Domingo 4
La conversión, fruto del encuentro con Jesús e inicio del
discipulado misionero
"Conviértanse…” (Mt 3,1)
05:30 Santo Rosario y
Ángelus.
06:00 MISA. Diócesis
de Jujuy y Prelatura de Humahuaca.
07:00 Laudes.
07:30 MISA. Por los
peregrinos que caminan al Santuario.
08:30 MISA.
Asociaciones de Instituciones Eclesiales de Promoción Social. Pastoral
Social. Cáritas.
10:00 MISA. Pastoral
Bíblica, Lectionautas de Catamarca y demás grupos de Lectio Divina.
11:00 MISA. Personal
del Santuario, Obispado, Ministros Extraordinarios de la Comunión, Equipo de
Liturgia, Sacristanes, Guardianes de la Virgen, Damas de la Virgen, Colectores,
Florería, Secretaría, Hospedaje del Peregrino, Sala de Promesas, Servidores
Marianos, Acción Católica Catedral, Voluntarios de María Solidaria, Museo de la
Virgen, Consagrados y devotos de María. Comunicadores de María.
12:00 Ángelus.
Letanías.
18:30 Santo Rosario.
19:00 MISA. Junta
Diocesana de Catequesis. Homenaje de los catequistas.
20:00 REZO DE LA
NOVENA. Parroquia San José Obrero.
21:00 MISA: Cámara de
Comercio. Sindicato de Comercio. Centro de Empleados de Comercio. Asociaciones
automovilísticas, Club Autos de Época.
TEXTO COMPLETO DE LA HOMILÍA
Queridos devotos y peregrinos:
En este quinto día de la novena, en el que hemos meditado acerca de la
‘misión de la Iglesia de servir al mundo con profunda compasión pastoral’,
rinden su homenaje a la Santísima Virgen del Valle los jóvenes, es por ello que
están presentes miembros de la pastoral juvenil y vocacional; también egresados
de este año. Les doy mi bienvenida a esta celebración y los invito a renovar su
amor a la Madre de Dios.
Voy a
dividir la reflexión en dos momentos; uno a la luz de la Palabra de Dios, y
otro, a partir de la exhortación apostólica ‘Amoris laetitia’.
En el
Evangelio hemos escuchado la invitación apremiante de Juan el Bautista a
convertirnos y a preparar nuestros corazones para recibir al Salvador del
Mundo: "Conviértanse, porque está cerca el reino de los cielos”. "Preparen
el camino del Señor, allanen sus senderos" (cf. Mt 3,1-3). "Confiesen sus
pecados”… "Produzcan el fruto de una sincera conversión” (Mt 3,5.7).
En la 2da lectura el apóstol Pablo nos
recuerda que "todas las antiguas Escrituras se escribieron para enseñanza
nuestra, de manera que entre nuestra paciencia y el consuelo que dan las
Escrituras mantengamos la esperanza. Que Dios, fuente de toda paciencia y
consuelo, les conceda estar de acuerdo entre ustedes, según Jesucristo, para
que, unánimes, alaben al Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo” (Rom
15,4-6).
Y así es
como comprendemos la profecía mesiánica de Isaías cuando dice: "Aquel día,
brotará un renuevo del tronco de Jesé, y de su raíz florecerá un vástago; la
raíz de Jesé se erigirá como una bandera para los pueblos: la buscarán los
gentiles, y será gloriosa su morada. La justicia será cinturón de sus lomos, y
la lealtad, cinturón de sus caderas” (cf. Is 11,1-10).
Ahora
quiero comentar de un modo particular para ustedes, queridos jóvenes, algunas
enseñanzas de Amoris laetitia.
En el
número 40 el Papa Francisco nos dice: «Aun a riesgo de simplificar, podríamos
decir que existe una cultura tal que empuja a muchos jóvenes a no poder formar
una familia, porque están privados de oportunidades de futuro. Sin embargo, esa
misma cultura concede a muchos otros, por el contrario, tantas oportunidades,
que también ellos se ven disuadidos de formar una familia» [Discurso al
Congreso de los EEUU, 24-09-]. En algunos países, muchos jóvenes «a menudo son
llevados a posponer la boda por problemas de tipo económico, laboral o de
estudio. A veces, por otras razones, como la influencia de las ideologías que
desvalorizan el matrimonio y la familia, la experiencia del fracaso de otras
parejas a la cual ellos no quieren exponerse, el miedo hacia algo que
consideran demasiado grande y sagrado, las oportunidades sociales y las ventajas
económicas derivadas de la convivencia, una concepción puramente emocional y
romántica del amor, el miedo de perder su libertad e independencia, el rechazo
de todo lo que es concebido como institucional y burocrático»[Relación final
2015, 29].
Pero el Papa Francisco insta a los adultos a
encontrar las palabras, motivaciones y los testimonios que nos ayuden a tocar
las fibras más íntimas de los jóvenes, allí donde son más capaces de
generosidad, de compromiso, de amor e incluso de heroísmo, para invitarles a
aceptar con entusiasmo y valentía el desafío del matrimonio.
Algo les
quiero pedir a los movimientos tanto juveniles como de adultos que trabajen
articulados, que sepan lo que hacen unos y otros, que se apoyen. Tengan en
cuenta que todos están representados por respectivas pastorales que coordinan y animan las diversas acciones
que nos proponemos llevar a cabo en el marco de toda la pastoral de la diócesis
de Catamarca.
En el n°
132 el Papa afirma: "Quiero decir a los jóvenes que nada de todo esto se ve
perjudicado cuando el amor asume el cauce de la institución matrimonial. La
unión encuentra en esa institución el modo de encauzar su estabilidad y su
crecimiento real y concreto... Esto vale mucho más que una mera asociación
espontánea para la gratificación mutua, que sería una privatización del
matrimonio... Por eso, el matrimonio va más allá de toda moda pasajera y
persiste. Su esencia está arraigada en la naturaleza misma de la persona humana
y de su carácter social. Implica una serie de obligaciones, pero que brotan del
mismo amor, de un amor tan decidido y generoso que es capaz de arriesgar el
futuro… Optar por el matrimonio expresa la decisión real y efectiva de
convertir dos caminos en un único camino, pase lo que pase y a pesar de
cualquier desafío. Por la seriedad que tiene este compromiso público de amor,
no puede ser una decisión apresurada, pero por esa misma razón tampoco se la
puede postergar indefinidamente. Comprometerse con otro de un modo exclusivo y definitivo
siempre tiene una cuota de riesgo y de osada apuesta. El rechazo de asumir este
compromiso es egoísta, interesado, mezquino, no acaba de reconocer los derechos
del otro y no termina de presentarlo a la sociedad como digno de ser amado
incondicionalmente... El amor concretizado en un matrimonio contraído ante los
demás, con todos los compromisos que se derivan de esta institucionalización,
es manifestación y resguardo de un «sí» que se da sin reservas y sin
restricciones. Ese sí es decirle al otro que siempre podrá confiar, que no será
abandonado cuando pierda atractivo, cuando haya dificultades o cuando se
ofrezcan nuevas opciones de placer o de intereses egoístas.
En el n°
267 aborda el delicado tema de la libertad, diciendo que "es algo grandioso,
pero podemos echarla a perder. La educación moral es un cultivo de la libertad
a través de propuestas, motivaciones, aplicaciones prácticas, estímulos,
premios, ejemplos, modelos, símbolos, reflexiones, exhortaciones, revisiones
del modo de actuar y diálogos que ayuden a las personas a desarrollar esos
principios interiores estables que mueven a obrar espontáneamente el bien. La
virtud es una convicción que se ha trasformado en un principio interno y
estable del obrar. La vida virtuosa, por lo tanto, construye la libertad, la
fortalece y la educa, evitando que la persona se vuelva esclava de
inclinaciones compulsivas deshumanizantes y antisociales.
A ustedes,
queridos jóvenes, les invito a que entiendan que el cristianismo no es un código
de preceptos y prohibiciones, puesto que muchos de ustedes tienen la impresión
de ahogarse en un ambiente de moral imperativa y no son pocos los que echan por
la borda esta pesada mochila.
Tengan en
cuenta que a millones de fieles se les exigen hoy —en un grado extraordinario—
firmeza, paciencia, constancia y espíritu de sacrificio si quieren permanecer
íntegros en su fe, bien sea bajo los reveses de la fortuna o bien bajo las
seducciones de un ambiente que pone a su alcance todo aquello que forma la
aspiración y el deseo de su corazón apasionado. De las relaciones esenciales
entre el hombre y Dios, entre hombre y hombre, entre los cónyuges, entre padres
e hijos; de las relaciones esenciales en la comunidad, en la familia, en la
Iglesia, en el Estado, resulta, entre otras cosas, que está gravemente
prohibido por el Legislador divino el odio a Dios, la blasfemia, la idolatría,
la defección de la verdadera fe, la negación de la fe, el perjurio, el
homicidio, el falso testimonio, la calumnia, el adulterio y la fornicación, el
abuso del matrimonio, el pecado solitario, el robo y la rapiña, la sustracción
de lo que es necesario a la vida, la defraudación del salario justo (cf. Sant
5,4), el acaparamiento de los víveres de primera necesidad y el aumento
injustificado de los precios, la bancarrota fraudulenta, las injustas maniobras
de especulación, todo ello. No hay motivo para dudar. Cualquiera que sea la
situación del individuo, no hay más remedio que obedecer. Dios quiere ante todo
y siempre la intención recta; pero ésta no basta. Él quiere, además, la obra
buena. No está permitido hacer el mal para que resulte un bien (cf. Rom 3,8).
Puede haber situaciones en las cuales el hombre —y en especial el cristiano— no
pueda ignorar que debe sacrificarlo todo, aun la misma vida, por salvar su
alma. Todos los mártires nos lo recuerdan, y son los testigos más elocuentes de
la verdad.
Para ir
concluyendo, queridos jóvenes, los invito a que la fe de ustedes, sea una fe
orante. Para eso necesitan aprender a orar en la medida y en la forma a la edad
que tengan, pero siempre con la convicción de que sin la oración no es posible
permanecer fiel a la fe… Ustedes los jóvenes deben estar orgullosos de su fe y
aceptar que le cueste algo. Tienen que acostumbrarse desde la primera edad a
hacer sacrificios por su fe, a caminar delante de Dios en rectitud de
conciencia, a reverenciar y respetar lo que Él ordena. Entonces la fe crecerá y
se consolidará en el amor de Dios.
Habitúense
a orar y a beber en la fuente de la penitencia y de la santísima eucaristía lo
que la naturaleza no les puede dar: la fuerza de no caer, la fuerza para
levantarse. Que ya desde jóvenes, sientan que sin la ayuda de esta energía
sobrenatural no conseguirán ser ni buenos cristianos, ni hombres honestos, a
quienes esté reservado un sereno vivir. Y así preparados, podrán aspirar
igualmente a lo mejor, esto es, podrán darse a aquel gran empleo de sí mismos,
cuyo cumplimiento será su honor: realizar a Cristo en su vida y ser otros
cristos para los demás, en especial sus coetáneos.
Invito a
todos a que consagremos a nuestros jóvenes a la protección de la Pura y Limpia
Concepción del Valle, diciendo juntos: "Oh Señora mía, Oh Madre mía, yo me
ofrezco enteramente a Vos, y en prueba de mi filial afecto te consagro en este
día…”.