La celebración eucarística fue presidida por el párroco,
Pbro. Salvador Acevedo, quien en su homilía se refirió a la necesidad de
participar de la Santa Misa de todos los domingos, porque "es la que sostiene
nuestra fe en Jesucristo. Creemos en un Cristo que está vivo y lo seguimos. Él
viene a nuestro encuentro en la proclamación del Evangelio, en el pobre, en el
enfermo, en el preso. Por eso Él dijo: ‘Porque tuve hambre y me dieron de
comer, tuve sed y me dieron de beber...’. También cuando estamos reunidos en
comunidad, en la misa del domingo, cuando lo recibimos en la Santa Comunión.
Ése Jesús que viene a nuestro encuentro en la misa del domingo de un modo especial es el que
alimenta nuestra fe cristiana”.
Respecto de este tiempo de preparación para celebrar el nacimiento de Jesús, dijo
que "es un tiempo de penitencia para
volver a Dios y así poder celebrar bien la Santa Navidad, o sea cristianamente.
También durante este tiempo, por lo menos las dos primeras semanas del
Adviento, la Iglesia nos invita a pensar no sólo en la primera venida sino en
la venida gloriosa de la que hoy nos
habla el Evangelio”. Y agregó que "la misa del domingo nos ayudará a estar
preparados, alertas, para recibir al
Señor que vendrá en cualquier momento”. Por ello le pidió al Espíritu Santo "que nos ayude a tener cuidado que
las cosas de este mundo no nos atrape así podamos mirar el Cielo desde donde
vendrá nuestro Señor Salvador”.
En el momento de preparar el altar, los pequeños acercaron
las ofrendas, y al finalizar la ceremonia recibieron recordatorios.