En una ruidosa marcha, los trabajadores estatales pusieron
de manifiesto su descontento con las políticas económica y laboral
implementadas por el actual gobierno nacional, al que consideraron "el primer
enemigo” del pueblo trabajador.
Un tema que llamó poderosamente la atención de propios y
extraños, fue la ausencia de dirigentes peronistas acompañando esta marcha que
si bien no fue partidaria, se supone que en los postulados esgrimidos por los
marchantes, alguna coincidencia hay por lo que además de llamar la atención,
generó cierto descontento en el seno de la marcha por la indiferencia puesta de
manifiesto por la dirigencia peronista que por estos tiempos se encuentra
oculta y desorientada, a la espera de que alguien la indique qué hacer desde