Cuenta la historia que, en 1536, Pedro de Mendoza llegó con
sus 14 navíos al Río de
Sin embargo, excavaciones hechas en el sur de Buenos Aires,
en una zona cercana al autódromo de la ciudad y el Riachuelo, sacaron a la luz
restos de un asentamiento que, suponen los investigadores, serían anteriores a
la invasión europea. "Encontramos restos de arquitectura, más precisamente marcas
en el piso de postes”, detalla a
El descubrimiento se inscribe en el marco de un programa de
investigaciones de
"Suponíamos encontrar restos un poco más modernos, por
ejemplo del siglo XVII o XVIII, pero para nosotros eso ya era como una rutina.
De hecho, ya se han encontrado gran cantidad de material indígena- relata el
arqueólogo e investigador-. Pero encontrar restos de una aldea, de la cual no
sabíamos absolutamente nada en la historia, me pone muy contento, es
interesante hacer este tipo de hallazgos tan lindos para la historia de la
ciudad”.
Cuenta Schávelzon que desde hace tiempo ya que se viene
trabajando a lo largo del Riachuelo, desde
"No son montañas o cerros, pero en comparación es muy alto.
En el resto de
Si bien surgieron versiones que atribuyen los restos
hallados a los querandíes, Schávelzon prefiere la cautela y la aparición de más
pruebas para definir a qué grupo étnico pertenecían. "Por ahora, simplemente,
pertenecen a personas que vivían acá, también debemos confirmar si eran nómades
o poblaciones más estables”, señala.
La siguiente etapa en la investigación, además de continuar
con las excavaciones, será analizar los elementos hallados con métodos químicos
y físicos para confirmar su antigüedad. En esta fase participará
Un vínculo con la sociedad
Para Schávelzon, hallazgos como este son importantes no sólo
en un plano científico, sino también para derribar mitos sobre los pueblos
originarios. "Todavía se pueden escuchar frases como que en Buenos Aires no hay
o nunca hubo indígenas, o que están todos en regiones alejadas. Espero que este
descubrimiento sirva para consolidar nuestra memoria e identidad como
porteños”, resalta el investigador.
En la misma línea, trabajar con excavaciones en un
territorio urbano también puede ayudar a cambiar la imagen que se tiene de la
arqueología. "Se suele asociar lo que hacemos con Indiana Jones: ir al desierto
o a lugares lejanos y encontrar oro, plata o joyas. No se piensa tanto en la
posibilidad de trabajar en la ciudad misma”, apunta el académico, quien además agrega
que durante el mes de enero se colocaron banners y carteles explicando la tarea
que se está haciendo allí. "De este modo, todo el que se acercara a mirar,
preguntar y se mostraba interesado podía saber de qué trata lo que estamos
haciendo. Eso es lo que importa”, sintetiza.
Fuente: Agencia CTyS