Esa fue su carta de presentación al pasar días atrás por Catamarca,
procedente de Tucumán, en la travesía bautizada "Pelado (por su apodo) al
pedal”, y en tránsito hacia Mendoza, antes de seguir a Chile por el paso del Cristo Redentor. Es que entre el
31 de marzo y el 5 de abril debe estar en la capital trasandina, Santiago, para
tomar parte del 5to. Foro Mundial de la Bicicleta.
Alternando dos vueltas en micro hasta su pueblo para pasar "de
sorpresa” las fiestas de fin de año y más tarde por una circunstancia familiar,
"el Pelado” ya lleva seis meses montado en su amada e imprescindible "Bianca”,
una bicicleta Skinred color blanco, que por estos días -al margen de su
familia- es el bien más preciado.
En ella, ya anduvo por Entre Ríos, siguió a Uruguay, recorrió el sur de
Brasil, y por Uruguayana volvió a ingresar a la Argentina, hasta recalar en
Posadas, Misiones, donde hizo un "impasse” para "sorprender” a los suyos en la
última Navidad.
Se reencontró con "Bianca” en Posadas y marchó después por la "Triple
Frontera”, Ciudad del Este (Paraguay), Oberá, Corrientes, Resistencia, se
adentró en el Chaco/salteño, llegó a Santiago del Estero (otra pausa, por
razones familiares); después volvió para continuar a Salta capital, pasar por
Rosario de la Frontera y Tucumán antes de llegar en estos días a Catamarca.
"Si fecha de regreso”, asegura Aldo, "espero disfrutar por un tiempo
más esta experiencia, que me está resultando fantástica”, nos contó.
"La gente es increíble, maravillosa; a veces me aproximo a una casa
para pedir agua y me terminan ofreciendo comida, frutas o un lugar de
descanso”, relata entusiasmado Orpianesi, afirmando que "todos los
inconvenientes que tuve en estos seis meses fueron dos pinchaduras de goma y la
rotura de un pedal”.
"Y hasta me dan consejos de los lugares u horarios por dónde transitar
con más seguridad”, asegura.
En su charla cargada de anécdotas, mientras recorre parte del Predio
del Poncho y el Estadio Bicentenario, se manifiesta asombrado con Catamarca, y
asegura que "algún día voy a volver para recorrerla mejor”, anticipando que
"desde Chile voy a volver a la Argentina por el paso de San Francisco, porque
tengo que reencontrarme con unos amigos tucumanos, también cicloturistas, que
me invitaron a visitar Jujuy”.
La conversación demuestra que el viaje del "Pelado” no es ninguna
improvisación, ni una aventura sin destino.
"Antes de salir planifiqué muchas cosas –cuenta-, conectándome con
páginas como ‘cicloturismo autosuficiente’ y ‘cicloviajeros de larga
distancia’, donde los foristas van contando sus viajes, compartiendo
información con otros cicloviajeros”.
La comunidad de viajeros también le sirve para ubicar sitios de
hospedaje como la página "couch surfing”, que "traducido al castellano es como
decir ‘surfiando sofas’; como si uno pasara de un sillón a otro, más o menos”,
acota sonriendo. Nos comenta que otro sitio de cotidiana consulta es "Warm
Shoower”, que en castellano "significa ducha tibia, algo que es como el
instante más deseado, casi un sueño después de andar toda una jornada en
bicicleta en medio del sol, el calor, los vientos y la tierra”.
Así llegó a Catamarca, donde una joven ingeniera agrónoma le provechó
alojamiento y comida en una casa cercana a nuestra Terminal de Ómnibus. Y desde
allí volvió a partir, esta vez rumbo a San Juan, para seguir luego a Mendoza
donde debe encontrarse con un grupo de cicloturistas, con los que hará el cruce
de la Cordillera de Los Andes hacia Chile.
En Santiago, la convocatoria ecuménica de los de su "raza” será apenas
una etapa para Aldo, que después del 5 de abril, seguramente, volverá ponerse
en marcha, vaya a saber con qué rumbo, aunque en sus planes lleva la idea de
reingresar al país por nuestra frontera catamarqueña, y, tal vez visitar, Fiambalá,
Tinogasta, Belén y Santa María, antes de reencontrarse con los amigos tucumanos
que le tienen preparados nuevos desafíos turísticos al "Pelado de la
bicicleta”.