PAREJAS EN CONFLICTO V: EL DIVORCIO

¿Qué pasó con el matrimonio para toda la vida?

El matrimonio “indisoluble, resistente, inconmovible, sólido, firme, invariable, seguro, eterno” ha caducado, y en consecuencia han surgido nuevas formas de divorcialidades.
miércoles, 23 de marzo de 2016 10:11
miércoles, 23 de marzo de 2016 10:11

En el libro "El inesperado legado del divorcio” (de Wallerstein- Blakeslee, ed. Atlántida), se describen dos tendencias entre los divorciados: algunos se repliegan respecto del establecimiento de vínculos de intimidad y se rehúsan a formar parejas de convivencia; otros se precipitan a establecer uniones impulsivas, reiterando fracasos que también los dejan en soledad.

Esta experiencia, si bien en nuestro medio no ha sido mayoritaria, ha teñido la percepción de toda una generación, que frente al compromiso emocional con otro adopta una actitud reticente y desconfiada. Producto de las lesiones dolorosas que se manifiestan en el alma de las personas.

Matrimonios, divorcios y contratos prenupciales.

Tanto el divorcio como los contratos prenupciales, las uniones convivenciales, el matrimonio igualitario, los efectos jurídicos del concubinato en el nuevo plano legal desde Agosto del 2015 en adelante, momento de sanción del nuevo Código Civil y Comercial de la Nación Argentina, han impactado en las nuevas formas de estratificación psicosocial.

Así es que dentro de las consultas (de terapia psicológica, como consultas legales) que comprenden desde uniones prematrimoniales, la decisión de no tener hijos, la independencia económica, el resguardo de los derechos individuales, las terapias prematrimoniales, van a tomar  formas defensivas en afán de reducir los "riesgos que puedan llevar a provocar una separación” (en principio, nadie que empieza una relación de amor pretende separarse). Así es que para frenar la ansiedad y temor al fracaso se realizan "actos preparatorios” para esclarecer la convivencia y tornarla lo más llevadera posible.

Cuando las parejas suscriben un contrato frente a sus abogados de familia, en el que regulan el uso del dinero, el patrimonio y hasta el número de hijos, se comprende que tales formas de previsión no surgen por casualidad. Existe una necesidad nueva de crear marcos de contención anticipando y planificando en forma muy minuciosa el futuro. Futuro incierto y lúgubre en temas de estadísticas de divorcio.

La "normalización” social, psicológica y legal del divorcio.

La normalización de los divorcios tanto en el plano psicosocial como también el legal va a generar un sentido doble. Por un lado ponen en peligro la relación de la pareja y su duración y, por el otro lado, cada uno de los esposos se encuentra mejor preparado para enfrentarse al divorcio, ya que se toma al divorcio como la solución de un matrimonio fallido y en consecuencia los mismos están más aptos para vivir solos. En este sentido, el matrimonio que otrora era el resguardo a la soledad y al desamor en una unión vital con otra persona, hoy responde a una lógica individualista que basa su materia en el hedonismo, el placer, el dinero, la carnalidad desprendiéndose de los elementos afectivos de alto nivel, o bien en enamoramientos cortos.

Estos mecanismos que sustentan hoy el concepto de familia se sostiene en una dinámica que debilita el Instituto del MATRIMONIO tal como se lo conocía tradicionalmente, permitiendo la normalización del divorcio y la incorporación socio-legal de una amplia variedad de familias en relación a las decisiones individuales. Es decir estamos ante un verdadero cambio paradigmático. Parecería ser que se está transformando el matrimonio en una unión de necesidades personales que trabajan para sostener algo muy valioso para cada uno de sus miembros desde una construcción individual.

Divorcio no consumado.

La psicóloga Irene Meler acuño el término "divorcio no consumado”, el cual de acuerdo a mi entender es aquel en que en la pareja las relaciones sexuales y amorosas se han clausurado, pero subsiste un clima de respeto, orden y armonía, los afectos tiernos subsisten y se conserva un agradecimiento que gira en una armonía alrededor de los hijos. El ex esposo continúa dentro de la relación familiar manteniendo económicamente al hogar conyugal desde afuera y la ex esposa se encarga de la crianza y convivencia de los hijos. Viven en casas separadas, y las visitas del ex esposo al hogar conyugal son frecuentes, mientras que las visitas de la ex mujer al hogar de su antiguo marido le están vedadas. Este anacronismo salvaguarda la vida erótica de ambos, estableciéndose un disfrute carnal tanto para el hombre (sostenido por una estructura social machista) que puede hacerlo visible, como para la mujer que va a reservarse en la intimidad clandestina sin mostrarse o hasta ocultado su verdadera situación.

No podían faltar los hijos.

Sin duda alguna, el distanciamiento de los padres y la judicialización de las relaciones de familia, el conflicto y la falta de comunicación suelen perjudicar la crianza de los hijos, esta generalidad acarrea cambios culturales que promueven una parentalidad más reducida.

El malestar vincular que existe hoy entre mujeres y varones se encuentra en pleno manifiesto. Es emergente la familia de  múltiples tensiones sociales, de pobreza, de hambre, de disturbios en la vía pública, de piquetes y destrozos a comercios, de quema de neumáticos, inflación, salarios pobres, desempleo, de dolor e impotencia. Tanta carga sin duda que afectara a la intimidad del hogar, detonando la tolerancia y el amor.

Siguiendo a la Dra. Meler en su pensamiento que la clase media -otrora formal, legal, virtuosa en costumbres sociales- hoy están dejando de casarse, se unen civilmente o bien solo en concubinato. Por ello, concordante con el uso y la costumbre social el Nuevo Código civil y Comercial de la Nación Argentinacontempla diferentes institutos legales con sus consecuentes derechos y obligaciones, por ejemplo efectos del matrimonio igualitario, donde ya no limita la ley el matrimonio entre dos personas de igual género, familias monoparentales, concubinatos, uniones de hecho, acuerdos pre nupciales, convenios reguladores, divorcio por demanda unilateral, régimen de alimentos, entre otros.

Por otro lado la consulta psicológica de pareja recibe a muchos de los participantes en estos conflictos. "No es fácil definir si el odio destructivo que circula en el antiguo vínculo amoroso se debe a patologías individuales de uno o de ambos cónyuges o si los trastornos psíquicos evidentes son efecto de la crisis vital y podrán revertirse en un futuro. A veces se observa la primera alternativa y en otros casos, más benignos, cuando se dirime el conflicto por los bienes y por los hijos, la situación vincular y psicopatológica mejora”. (Meler, I: Recomenzar. Amor y poder después del divorcio, Buenos Aires, Paidós, 2013),

La expresión de las luchas por el poder dentro del ámbito familiar, que hace solo una década atrás la detentaba el hombre como "Jefe de familia”, hoy es eje conflictual entre los géneros en las sociedades contemporáneas, influencia directa de manifestaciones políticas y sociales y pensamientos de igualdad de género.

Hoy es común ver con una madre ha pasado a ser cabeza de familia y a desempeñar los roles de cuidado que antes correspondían a ambos padres, garante esta mujer sola hasta de la subsistencia económica del hogar, hogar donde el padre ha sido excluido (ya sea que se ha marchado por si mismo o por medio de la fuerza pública). También es notable que una mujer - madre se ha unido a un nuevo compañero y tal vez ha tenido con el mismo otros hijos.

El divorcio no soluciona el problema de conflictividad.

La confrontación conyugal, no termina con la sentencia de divorcio, sino que se prolonga en el tiempo. El padre o madre que no convive con los hijos difícilmente pueda estar presente en su carácter, alterando el rol que le compete y a veces hasta diluyendo el lazo vincular.

Por lo general son los varones los que han perdido la convivencia con sus hijos, aportando solamente una cuota alimentaria, pero los cuidados escasean y hasta se detectan que hay muchas situaciones de abandono parcial de la crianza, cuando no hay también sustituciones por otra persona.

Surgen entonces nuevos malestares en la cultura, en la familia, en la dinámica y en  la comunicación que cohabitan dentro del hogar donde los niños residen, y así se genera una situación de anomia (o falta de normas claras), que sin duda harán mella en el psiquismo del niño viviendo en un gran vacío de reglas.

Por otro lado, las mujeres solteras, sin hijos, pueden emparejarse con varones con hijos, generando una serie de desafíos en la pareja, por la misma inexperiencia en el trato con niños o adolescentes, aunque esta situación si se conflictúa es de menor intensidad, por la falta de convivencia con los hijos.

No podemos soslayar que existe un "imperativo cultural maternal”, que estimula los afectos positivos de las mujeres hacia los niños y jóvenes. Mientras que los varones, sostienen aspiraciones posesivas sobre las mujeres y pueden rechazar a los hijos de su pareja generando un clima de rivalidad y competencia entre ellos.

Los desventajados.

Los desventajados son los hijos de las madres (solteras o divorciadas o separadas) cuyo padre los ha abandonado y no les aporta dinero ni cuidados. Esta madre se ha visto cumpliendo tareas solas durante su período monoparental y muchas veces no ha podido brindarles la atención adecuada ya que debía trabajar en varias partes, contratando niñeras para su cuidado.

En otros casos en que los niños hayan convivido con su padre, y este los haya abandonado, suelen procesar la pérdida del vínculo con producciones melancólicas.

Muchas veces si su padre fue una persona nociva, la separación va a resultar un alivio para la familia o bien si los niveles de conflicto resultaban ser de excesiva fuerza violenta (tanto física como psicológica). Estamos entonces frente a una figura paterna desvalorizada, por lo que la nueva pareja conyugal suele ser objeto de depósito de emotividad diversa, por un lado amistosa, por otro lado competitiva; este encuentro de identificación y depositación, promueve problemas de aprendizaje y de conducta antisociales como ser adicciones o peleas y riñas, de muy difícil tratamiento clínico psicológico.

El divorcio traumático.

Son aquellos en que la disolución de la pareja, sucede dentro de una enorme conflictividad manifiesta, donde han surgido elementos de violencia, de golpes, de maltratos psicológicos, morales, físicos. Culminando con la separación en forma hostil, con enorme desgaste emocional y con pérdida de ilusión sobre la eternidad del amor. Más adelante, ya superado el conflicto (en el mejor de los casos) el futuro individual de cada integrante del matrimonio va a cursar el destino de recomposición y de nuevas uniones conyugales o bien el transito apacible de la soledad.

La ganancia obtenida en términos de libertades individuales luego de la separación para los ex esposos muchas veces deja, como saldo inesperado, el padecimiento psicológico de los hijos, debiendo estos afrontar duelos o permanecer como espectadores de actos de violencia y riñas.

Algunos niños y jóvenes experimentan el divorcio de sus padres como un evento traumático, en tanto ellos no han decidido al respecto y "deben” adaptarse a sus consecuencias. La pérdida de la convivencia con alguno de sus padres, el clima de conflicto que en muchos casos se extiende durante años, las mudanzas, el descenso del nivel económico de vida, la exposición obligada a entablar vínculos de intimidad con otros adultos y a veces con otros niños, a los que sienten como intrusos, configuran algunas veces experiencias penosas que suelen dejar secuelas psíquicas.

Corolario.

Como puede advertirse, las actuales guerras privadas entre padres y madres dejan daños colaterales. Los tribunales de Familia y los consultorios psicológicos, hoy se encuentran en apogeo. Sirvan estos pensamientos para que el lector pueda organizarse desde la inteligencia y el afecto hacia una sociedad más humana.

Dr. Bruno Jerez- Abogado y psicólogo.

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