La acción se desarrolló el 28 de Mayo de 1982 en la Batalla de Pradera del Ganso, durante la Guerra de Malvinas.
Allí, una sección a cargo del teniente Estévez rechazó tres avances ingleses impidiéndoles tomar la altura de la pradera. Fue así que cuando el Teniente Estévez cae herido de muerte, el cabo Castro (oriundo de Tinogasta) gritó: "soldados, el teniente está muerto, me hago cargo". Y continuó con la misión ordenada, hasta que fue alcanzado por una ráfaga de proyectiles trazantes, que llegaron a quemar su cuerpo.
Entonces el soldado Fabricio Carrascul, llevado por el ejemplo heroico de sus jefes que yacen inermes en el glorioso campo de la guerra, impartió con firmeza su primera orden, diciéndole al resto de los soldados "camaradas, me hago cargo del mando de la sección, nadie se mueve de su puesto, economicen la munición, apunten bien a los blancos que aparezcan".
Luego, Carrascul, al ver la maniobra inglesa, gritó con alegría: "los ingleses se repliegan, bien, los hemos detenido y los obligamos a retirarse. ¡Viva la patria!”. En ese momento, un preciso disparo, quizás del mismo tirador especial que eliminó a sus jefes, le quitó la vida.
Sin jefes, agotadas las municiones, y transportando sus muertos y heridos, la veterana y gloriosa Primera Sección de Tiradores Especiales se retiró hacia sus posiciones iniciales, habiendo cumplido con la misión, y dando ellos el testimonio de valentía y firmeza con que el cabo Castro dirigió las 36 horas de combate que estuvo a cargo del grupo.