La celebración se llevó a cabo el día en que la Iglesia
recuerda la memoria de San Fernando, Patrono de la ciudad capital, cuya imagen
estuvo presente en el presbiterio durante toda la jornada. Concelebraron la
Santa Misa los presbíteros Julio Quiroga del Pino, Vicario General de la
Diócesis; Diego Manzaraz, Capellán del Santuario Mariano; Carlos Ibañez,
Párroco de San José Obrero, y Francisco Urbanc, quien arribó desde la vecina
Arquidiócesis de Tucumán para compartir este aniversario con su hermano.
En el comienzo de su homilía, el Obispo dio gracias a Dios
por sus 34 años de vida sacerdotal, a los presbíteros y fieles presentes, por
compartir esta Eucaristía. Pidió que lo acompañen con la oración "para poder
cumplir bien este servicio ministerial acá en la Diócesis de Catamarca. Yo
también voy a rezar por las intenciones de todos ustedes”.
Luego reflexionó a la luz del Evangelio del día, expresando
que "con la parábola de los viñadores, Jesús va a presentar la historia de la
Salvación”, en la que se revela que "el amor de Dios quiere salvar a todos los
hombres”, Agregando que "el verdadero amor es el que nace de Dios, y que lleva
a entregar la vida por los demás. Jesús entregó su vida por nosotros, y a ese
amor tenemos que llegar nosotros. Tenemos que ser otros Cristos en el mundo”.
Luego de impartir la bendición final, Mons. Urbanc se
desplazó hasta el atrio del templo catedralicio, donde recibió el saludo
cordial de los fieles en este nuevo aniversario de su entrega a Dios a través
del ministerio sacerdotal.