El evento se enmarca en las actividades del Proyecto
Regional Valle Central y Este de Catamarca y del proyecto Profeder "Promoción
del Desarrollo Local del departamento Ambato, a través del turismo rural” con
asiento en la AER Paclín Ambato, junto
al Grupo Isla Larga Comidas Ancestrales (GILCA) y de la Cooperativa La
Ancentral, con la colaboración del municipio de La Puerta.
Esta fiesta, nace como resultado del entusiasmo de los
pobladores del lugar, cuyo principal fundamento se basó en el despertar de las tradiciones y comidas
populares; constituyéndose el charqui como el principal ingrediente. Asimismo,
se conformó en un espacio de expresión y recuperación ancestral, donde el INTA
contribuyó en la organización de la comuna y a su vez, acompaña diariamente en
los pasos necesarios para seguir concretando acciones que les permitan avanzar
hacia el desarrollo de la localidad. Con estas iniciativas se busca valorar la
gastronomía autóctona pero con una impronta actual de sabores y saberes.
Cabe remarcar que esta edición se caracterizó por la
presentación de una amplia oferta gastronómica que incluyó locro, buceca,
tamales, sasta y las tradicionales empanadas, todo a base de charqui. Sumado a
la presencia de artesanos y emprendedores de las localidades de: El Rodeo,
Chuchucaruana, La Puerta, Palo Labrado (dpto. Paclín), dpto. Ancasti, quienes
complementaron con artesanías en madera, cueros, tejidos y con dulces
regionales y pastelería artesanal; cerrando la propuesta con la presentación de
diversos números artísticos locales y nacionales.
El charqui: una sana
alternativa alimentaria
El charqui fue retomado en la elaboración de comidas
artesanales a partir de investigaciones realizadas que reflejaron y valorizaron
el alimento como un derivado factible y comestible para las personas. De esta
manera, se desestimaron algunos tabúes sobre el consumo nocivo por la gran
concentración de sal en la carne.
Algunas de estas investigaciones mostraron que la
preparación del alimento, tiene resultados más eficientes con carnes que
normalmente son de menor precio en el mercado (toros, torunos y vacas viejas) y
disminuyen los costos diarios de la familia.
Además, al hervir esta carne seca –el charqui- se pierde la
concentración de sal, recuperando el 80% de su peso. Es decir que por cada kilo
de carne desecado, se recupera por hidratación, unos 800 gamos pero como en la preparación este se debe moler,
(con mortero) el volumen que recupera es considerablemente mayor que el de un
kilo de carne fresca para la elaboración de una comida, razones que llevaron a
la incorporación de este derivado a la dieta familiar y a la reintroducción de
este producto en la elaboración de comidas. Un poco más de trabajo y con
proporciones equilibradas, redunda en una mejor calidad alimentaria.