El prelado purpurado recordó que "la Eucaristía es el gran
motor de la vida cristiana” y aseguró que "ella es un aliciente para
reconstruir el tejido cristiano de la sociedad y punto de partida para la tan
deseada nueva evangelización”.
"Hay una gran necesidad de reedificar la familia y la
sociedad sobre la roca de la fe en Dios y de su amor misericordioso, que este
Año Jubilar de la Misericordia nos hace experimentar”, agregó ante la multitud
reunida en el Hipódromo provincial.
Antes de comenzar la misa, mientras los fieles entonaban el
himno del Congreso Eucarístico, a cuyo canto se sumó la vicepresidenta Gabriela
Michetti, llegaron en procesión imágenes religiosas de las advocaciones a la
Virgen que se veneran en el noroeste argentino, además de Nuestra Señora de
Luján, patrona nacional.
El locutor animó a los presentes a hacer el gesto de
abrazarse y el presidente Mauricio Macri respondió haciéndolo con el gobernador
de Tucumán, Juan Manzur.
La celebración eucarística comenzó con la interpretación de
la Misa Criolla, la obra de Ariel Ramírez, y una de las lecturas estuvo a cargo
de la vicepresidenta Michetti.
Ante la multitud de fieles, el purpurado italiano saludó a
las autoridades "en nombre del papa Francisco” y deseó "todo bien a cuantos
viven en esta amada nación, de profundas raíces cristianas y fuertemente
encaminada, con esperanza, hacia el futuro”.
"El encuentro con Cristo en la Eucaristía no se agota en
nuestra intimidad, sino que nos impulsa a dar testimonio y a la solidaridad con
los demás”, afirmó, y agregó: "En torno al misterio eucarístico siempre se ha
desarrollado el servicio de la caridad hacia el prójimo. De la Eucaristía ha
brotado a través de los siglos un inmenso río de caridad y de obras sociales”.
"También para las sociedad actual, marcada por tanto
egoísmo, por la especulación desenfrenada, por tensiones y contrastes, por
tanta violencia, la Eucaristía es una llamada a la apertura hacia los demás, a
saber amar, a saber perdonar; es una invitación a la reconciliación, a la
solidaridad y al compromiso con los pobres, con los ancianos, con los
sufrientes, con los pequeños y los marginados”, sostuvo.
El cardenal Re señaló que "reconocer a Cristo en la hostia
santa, en efecto, lleva a saber reconocerlo también en los hermanos y abre
nuestro corazón para salir al encuentro de toda pobreza”.
"La Eucaristía también es luz para el servicio del bien
común y para la contribución que los cristianos deben aportar a la vida social
y política, que necesita hoy más que nunca de un quiebre, que lleve a poner fin
a la corrupción y a una real renovación y progreso en la honestidad, en la
rectitud moral, en la justicia y en la solidaridad”, añadió.
El legado papal pidió que a Dios que "bendiga a las
familias, escuelas donde se aprende la fe y ese patrimonio de valores que cada
uno lleva consigo para siempre” y a la Argentina "formada por gente de diversa
proveniencia, que la fe cristiana y sus valores han amalgamado en una gran
nación, unida y rica en recursos y en ideales, que, en la fidelidad a sus
tradiciones y a su identidad, mira al futuro con esperanza”.
"Nos asista y nos acompañe con su materna protección la
beata Virgen María. A la Virgen de Luján, patrona de Argentina, confiamos los
frutos de este Congreso Eucarístico Nacional, Ella nos consagramos, implorando
su ayuda, para ser verdaderos cristianos, testigos del amor misericordioso de
Dios, manifestado al mundo en el misterio de la Eucaristía”, concluyó.
Dinero para Cáritas
Durante el ofertorio, se anunció que la colecta realizada
durante la celebración de ayer recaudó $354.463 que serán destinados para
Cáritas y para la diócesis de Concepción.
A continuación, los fieles pudieron comulgar gracias a que
una gran cantidad de sacerdotes y ministros de la Eucaristía se distribuyeron
por el predio para repartir la comunión. La hermana Soraya Matu, de la
congregación Adoratrices Esclavas del Santísimo Sacramento y de la Caridad,
confirmó que en esta misa fueron consagradas 22.000 hostias.
Oración de Macri y adoración eucarística
Luego, antes de terminar la misa, el presidente de la
Nación, Mauricio Macri, saludó a los presentes y llamó a vencer la corrupción y
la pobreza.
Finalmente, se realizó un momento de adoración eucarística
en el que fue utilizada la custodia construida gracias a la donación de
alianzas, aros, y diferentes joyas de plata, entregadas por tucumanos.
Agradecimiento de monseñor Zecca
Antes de finalizar el acto de clausura, el cardenal Re
expresó su admiración por la devoción y la fe de los argentinos por la
Eucaristía, y agradeció a los organizadores del CEN y especialmente al
arzobispo de Tucumán, monseñor Alfredo Zecca.
"Dios bendiga a la Argentina y la acompañe en el camino
al tercer centenario", concluyó el enviado papal.
Monseñor Zecca le agradeció al cardenal Re traer la
presencia del Papa a Tucumán y le pidió que lleve el agradecimiento del
Episcopado por enviarlo.
Asimismo, mencionó que del Congreso participaron peregrinos
de muchas partes y deseo un feliz día del padre, a la que consideró una fecha
muy importante "porque hay que revalorizar a la familia".