El Arzobispo Secretario de la Congregación para el Culto
Divino y la Disciplina de los Sacramentos, Mons. Arthur Roche, indica que "esta
decisión se enmarca en el actual contexto eclesial que quiere reflexionar más
profundamente sobre la dignidad de la mujer, la nueva evangelización y la
grandeza del misterio de la misericordia divina. Fue san Juan Pablo II quien
dedicó una gran atención no sólo a la importancia de las mujeres en la misión
del mismo Cristo y de la Iglesia, sino también, y con especial subrayado, al
papel especial de María de Magdala como la primera testigo que vio al
Resucitado y la primera mensajera que anunció la resurrección del Señor a los
apóstoles (cfr. Mulieris dignitatem, n. 16). Esta importancia continúa hoy en
la Iglesia, -tal como revela el empeño actual de una nueva evangelización-, que
quiere acoger a todos los hombres y mujeres de cualquier raza, pueblo, lengua y
nación (cfr. Ap 5,9), sin distinción alguna, para anunciarles la buena noticia
del Evangelio de Jesucristo, acompañarles en su peregrinar terreno y ofrecerles
las maravillas de la salvación de Dios. Santa María Magdalena es ejemplo de una
verdadera y auténtica evangelizadora, es decir, de una evangelista que anuncia
el gozoso mensaje central de la Pascua (cfr. Oración colecta del 22 julio y
nuevo prefacio)”.
Asimismo, expresa que "el Santo Padre Francisco ha tomado
esta decisión precisamente en el contexto del Jubileo de la Misericordia para
significar la relevancia de María Magdalena”, de quien subraya "dos ideas
inherentes a los textos bíblicos y litúrgicos de esta nueva fiesta, que pueden
ayudarnos a captar mejor la importancia captar mejor la importancia actual de
esta santa mujer. Por un lado, tiene el honor de ser la primera testigo de la
resurrección del Señor, la primera que ve el sepulcro vacío y la primera en
escuchar la verdad de su resurrección”. Y "precisamente porque fue testigo
ocular de Cristo Resucitado, fue también, por otro lado, la primera en dar
testimonio de él ante los apóstoles. Cumple el mandado del Resucitado: ‘Anda,
ve a mis hermanos y diles... María la Magdalena fue y anunció a los discípulos:
He visto al Señor y ha dicho esto’ (Jn 20, 17-18). De este modo se convierte,
en evangelista, es decir, en mensajera que anuncia la buena noticia de la
resurrección del Señor”. Es decir que "ella es testigo de Cristo Resucitado y
anuncia el mensaje de la Resurrección del Señor, como el resto de los
Apóstoles. Por eso, es justo que la celebración litúrgica de esta mujer adquiera
el mismo grado de fiesta dado a la celebración de los apóstoles en el
Calendario Romano General y que se destaque la especial misión de esta mujer,
que es ejemplo y modelo de toda mujer en la Iglesia”, afirma Mons. Roche.