En la oportunidad, también se despidió al anterior párroco,
Pbro. Juan Ramón Cabrera, quien desde el pasado viernes está a cargo de la
vecina parroquia de San José Obrero, en el barrio La Tablada.
El templo parroquial fue colmado por fieles de las
comunidades que integran la jurisdicción parroquial, quienes participaron de la
Santa Misa presidida por el Pastor Diocesano y concelebrada por sacerdotes del
clero catamarqueño.
El Pbro. Carlos Robledo, párroco de Fiambalá, leyó el
decreto de designación del nuevo párroco, tras lo cual el Obispo bendijo el
agua con que el Padre Salas roció a los presentes en la celebración.
En la Liturgia de la Palabra, el Obispo puso en las manos
del nuevo párroco las Sagradas Escrituras, tras lo cual se leyeron las lecturas
y se proclamó el Santo Evangelio.
Al momento de su homilía, tras agradecer al párroco saliente
y al entrante su servicio pastoral, Mons. Urbanc pidió a los miembros de la
comunidad que "recen por las vocaciones sacerdotales para poder cubrir tantas
necesidades espirituales en la diócesis. Ustedes tienen que cooperar
promoviendo las vocaciones sacerdotales”, dijo.
Luego afirmó que "el sacerdote, en medio de la comunidad, es
padre, pastor, maestro, hermano. Esta es la tarea que le compete al Padre
Héctor con ustedes”. Y agregó: "Ustedes reciben hoy a un sacerdote, con su
manera de ser, su personalidad, pero sepan que cuando el sacerdote se pone
delante del altar obliga a Jesucristo a venir a la tierra”. "No hay ningún
poderoso en este mundo que se equipare al poder que tiene el sacerdote y,
lamentablemente, no lo sabemos ver”. Por ello exhortó a "mirar más allá, con
ojos de fe, como la Virgen María, que vio con ojos de fe todo lo que el Señor
le puso en el camino, por eso la tenemos como Madre, que nos guía y nos
acompaña”.
En otro tramo de su predicación aseveró que los sacerdotes
que pasaron por esta comunidad, como el que hoy llega a sumarse a la tarea
pastoral, "han venido para mostrarles el camino para ir al Cielo, y para eso
necesitamos la luz del Espíritu Santo que nos ayude a discernir todos los días
qué cosas debemos tomar en este mundo para llegar a la comunión plena con Dios
para la que hemos sido creados, para la que el Padre envió a su Hijo al mundo
muriendo en la cruz, y que nosotros participamos de esa acción redentora por el
bautismo”.
A continuación, el nuevo párroco hizo su profesión de fe,
juró fidelidad y renovó sus promesas sacerdotales, y seguidamente recibió los
óleos que utilizará para la administración de los sacramentos.
Luego de la Comunión, el Obispo entregó al Padre Salas las
llaves del Sagrario donde se reserva el Santísimo Sacramento en la capilla
lateral del templo.
Palabras de despedida y de bienvenida
Durante la celebración, se escucharon las palabras de la
señora Ana Alvarez, catequista de la capilla de Nuestra Señora del Rosario de
San Nicolás, del barrio Juan Domingo Perón, quien pidió la bendición de Dios
para el Padre Juan Ramón Cabrera, que "fue una luz, un guía, un motor de
arranque, el incentivo en nuestra comunidad, poniendo las ganas de trabajar, de
servir, de vivir para Dios y para nuestro prójimo”. Y ofreció en nombre de la
comunidad "nuestra ayuda y la más cálida bienvenida al Padre Héctor, quien
seguro viene lleno de ilusiones y de proyectos”.
Por su parte, el señor Miguel Varela, del grupo de
matrimonios de San Nicolás de Bari, expresó que "las despedidas son
consideradas como algo triste, porque las miramos desde el punto de vista de lo
que hemos perdido en lugar de hacerlo pensando en lo que hemos ganado: un
amigo, un amigo que se va, pero que se queda en nosotros”. "Y los que nos quedamos, Padre Juan, también
se nos va con usted un trozo de nuestro corazón. Pero nos tiene que quedar
también corazón para abrirlo a quien viene a sustituirlo, para ofrecer toda
nuestra ayuda a quien, seguro que, lleno de ilusiones y de proyectos, viene a
relevarle, en nombre de nuestro Señor Jesucristo”.
De los sacerdotes
A su tiempo, el párroco saliente Juan Ramón Cabrera se
dirigió a la comunidad para pedirles que "continúen con la tarea, algo que es
hermoso porque todos colaboran, las familias, los catequistas. Sigan haciendo
de esta parroquia la casa de todos. Muchísimas gracias y sigan rezando”.
Finalmente, el flamante párroco Héctor Salas dio "gracias a
Dios a través de mi Obispo, a los sacerdotes que han venido y a mi familia, a
los amigos y vecinos”, y acotó "Vengo con muchas ganas de acompañarlos, quiero
seguir creciendo espiritualmente y, sobre todo, deseo que trabajemos juntos”.
Asimismo, agradeció al Padre Juan por haber dejado "una parroquia en marcha”.
Como corolario de este acontecimiento, la comunidad
compartió un brindis fraterno.