La Santa Misa fue presidida por el Obispo de Catamarca,
Mons. Luis Urbanc, y concelebrada por el
Vicario General de la Diócesis, Pbro. Julio Quiroga del Pino, y el párroco
anfitrión, Pbro. León Aufrede, como cierre de la histórica visita a los pueblos
de Vaqueros y General Güemes.
En su homilía, el Pastor de la Iglesia catamarqueña destacó
la figura de la Virgen María como "modelo de creyente y modelo de mujer de
esperanza y de caridad”. Tomando la lectura del Evangelio, expresó que "la
Virgen nos pide que seamos de esos que van de dos en dos a anunciar el Reino,
porque la tarea que asumimos es una tarea misionera”. Luego agregó que "Ella
nos renueva en la fe para que seamos discípulos misioneros, dispuestos a comprometernos
con esa tarea evangelizadora”.
En el tramo final de su predicación, Mons. Urbanc animó a
los fieles a que "después de haber tenido la dicha de compartir con la Virgen
estas 24 horas, comprométanse a trabajar por las vocaciones sacerdotales y religiosas,
no solamente a misionar como laicos sino a promover las vocaciones en las
familias”.
Luego de la bendición, el Obispo catamarqueño tomó en sus
brazos a la imagen peregrina de la Virgen del Valle y emprendió el regreso a su
Santuario, después de desplegar su gracia por pueblos de la hermana provincia
de Salta.