miércoles, 17 de agosto de 2016
08:32
miércoles, 17 de agosto de 2016
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En una breve recorrida por los alrededores de la ciudad, en
los distritos donde abundan las fincas y plantaciones, se puede notar la
policromía de los durazneros, combinados con los damascos, ciruelos, guindos y
lapachos, todos en flor, a lo que se puede agregar el incipiente verde nuevo de
las montañas circundantes en las que ha llovido mucho durante el invierno.
Por estos días, el paisaje andalgalense pareciera ser único
en el universo, y lo que es mejor, pudimos notar la presencia de muchas
personas que, como nosotros observaban, se sorprendían y fotografiaban las
bellezas de este valle olvidado.