El templo catedralicio se vio colmado por autoridades,
encabezadas por el Secretario de Seguridad de Catamarca, Dr. Marcos Denett,
abanderados, escoltas y miembros de las Fuerzas de Seguridad de la Provincia,
junto a la Banda de Música de la Policía de la Provincia, que animó el canto
litúrgico.
En su homilía, el Obispo saludó a los presentes y resaltó
"el servicio tan grande que desempeñan los policías en la provincia de
Catamarca, servicio que se puede resumir en la palabra cuidar”. Destacó que "el
Papa Francisco insiste mucho en la necesidad que tenemos en nuestro tiempo de
cuidar, porque nos hemos olvidado de cuidar los unos de los otros”.
Asimismo, manifestó que "venimos a dar gracias por este
llamado tan digno, de profundo humanismo de cuidar al otro. Los policías son
llamados a ser custodios del hermano, lo cual significa amarlo, protegerlo,
prevenirlo”.
En otro tramo de su predicación, afirmó que "es importante
saber que cuando Dios confía una misión, también nos da todas esas gracias y
capacidades para hacerlo, y si vemos que no las tenemos todas, hay que
buscarlas, pedirlas en la oración, pedir consejo al que sabe más que uno.
Tenemos que ser humildes, siempre pedir ayuda. Buscar la ayuda de Dios, tener
una vida de oración y que cada uno de nosotros reconozca que el mayor
privilegio que tiene es saberse amado por Dios. Y como Dios me cuida a mí, yo
cuido a los que Dios me pone en el camino”.
En el momento de las ofrendas, representantes de la Policía
provincial acercaron agua, alimentos no perecederos y elementos de limpieza
para la atención de los hermanos que lo necesiten; en tanto que las autoridades
llevaron al altar los dones eucarísticos de pan y vino.
Antes de la bendición final, se rezó la oración del Policía
y cantaron a la Madre del Valle.