Se sumaron a esta fiesta, enmarcada en el Jubileo por los
800 años de la Orden de Predicadores, religiosas de distintas congregaciones de
Capital y una gran cantidad de fieles.
Pasadas las 18.00, dio inicio la misa presidida por el
Vicario General de la Diócesis, Pbro. Julio Quiroga del Pino, y concelebrada
por los sacerdotes José Antonio Díaz, Armengol Acevedo, Antonio Bulacio, Juan
Orquera y Diego Manzaraz, pertenecientes al clero capitalino.
La homilía fue pronunciada por el Pbro. Armengol Acevedo,
párroco de Santa Rosa de Lima, a cuya jurisdicción pertenece el Monasterio. El
sacerdote destacó la figura y la tarea de Santo Domingo, quien, "preocupado por
los problemas del mundo y de la Iglesia del momento, sintió la necesidad de
crear una Orden cuyos miembros estuvieran dedicados al estudio, la predicación,
la contemplación y la compasión, para ayudar a los hombres y mujeres de cada
tiempo a vivir la misericordia de Dios”.
Resaltó que Santo Domingo vivió "especialmente las obras de
misericordia de enseñar al que no sabe y corregir al que se equivoca, para lo
que tuvo que presentar lo que es para los cristianos la Verdad, que es Dios
mismo”. Y agregó que "por eso, para los cristianos, la Verdad es una Persona,
Jesús. Y a la persona de Jesús no se la impone, se la propone
misericordiosamente”.
Al finalizar la Santa Misa, la Madre Priora Sor Teresa Pérez
agradeció a todos los presentes por acompañarlas y celebrar con ellas esta
fecha tan especial.