En el marco del Año Jubilar de la Misericordia, el Pbro.
Guillermo Chanquía, párroco de Nuestra Señora del Rosario, a cuya jurisdicción
pertenece la capilla, invita a toda la comunidad a participar de tan solemne
ceremonia.
La Capilla Señor y Virgen del Milagro de la Quebrada de
Hualfín se construyó en un terreno donado por el señor Indalecio Pachado y su
señora esposa doña Celestina Miranda de Pachado.
Su construcción demandó varios años, en 1988, el entonces
intendente Don Carlos Carrizo solicitó la autorización correspondiente para
levantar la misma.
Finalizada la obra en el año 1999, por sugerencia de una
vecina del lugar, se la dedica al Señor y Virgen del Milagro, cuyas imágenes
fueron donadas por el señor Alfredo Felipe Romero y la señora Juana Chaile.
Ese mismo año y por primera vez se celebraron las fiestas
patronales en el mes de septiembre, presididas por el Pbro. Moisés Pachado.
En La Carrera
Por su parte, el sábado
En terreno donado por la Señora Juana Segura, se levanta la
Iglesia de Nuestra Señora de las Mercedes, colocándose la piedra fundamental el
3 de agosto de 1902. Recién el 3 de septiembre de 1903, se inaugura y bendice
el templo. En un documento existente en
la parroquia dice: "Inauguración y bendición de la Capilla de Nuestra Señora de
las Mercedes, de la Carrera de los Agüero, del Curato de Piedra Blanca, el 3 de
setiembre de 1903, siendo Santo Padre, el Papa Pío X - Obispo de la Diócesis de Tucumán, el Ilustrísimo Dr. Pablo Padilla y Barcena - Vicario Foráneo de Catamarca Presbítero Rafael D`Amico - Cura Párroco, Presbítero José Ricardo Reto
Baró - Siendo Presidente de la Nación Julio Argentino Roca y Gobernador de
nuestra provincia el Dr. Julio Correa”.
De aquel templo no quedó en pie nada ya que con el paso de
los años sufrió deterioros por falta de mantenimiento, además de algunas fallas
en la construcción. En su lugar se hizo una construcción nueva.
Consagrar significa apartar para Dios. En la consagración,
todo lo que hay de humano o terrenal pasa a ser exclusivamente de Dios. El rito
de la celebración de la dedicación corresponde al Obispo, a quien ha sido
encomendado el ministerio pastoral de una Iglesia particular, dedicar las nuevas
iglesias erigidas en su diócesis.
La dedicación del templo y la consagración del altar se
realiza una sola vez y para siempre. Los signos del agua, la luz y la unción
con el Santo Crisma presentes en este rito lo asemejan al Sacramento del
Bautismo.