Notó la gente, que en el edificio, permanece personal
policial y municipal, y sin embargo, los vehículos pasan sin que sean
controlados, lo que haría presumir que en esta ciudad todo está permitido,
desde el libre ingreso y tránsito, hasta la concreción de ilícitos de diversa índole, ya que nadie sabe
quién entra o quién sale, y con qué fines lo hace y de cuál es su procedencia,
tiempo de permanencia e intenciones de la llegada.
Ya no se trata de un trabajo común, sino fundamentalmente de
velar por la seguridad de los habitantes de esta ciudad que ya no gana para
sustos.
Estaría muy bueno que los policías y municipales destinados
a este puesto caminero, realicen, al menos una vez al día, un control de
ingresos y egresos, como para que las autoridades tengan elementos de juicio y
valor, a la hora de esclarecer algún delito.