Estaba previsto que la obra sea entregada aproximadamente en
diciembre, pero inesperadamente se paralizaron los trabajos y no se avanzó más.
Han pasado los meses, y no se ha tenido noticias de que se
reinicie la reconstrucción, mientras el prelado admitió que ya no sabe a quién
acudir para que le ayude a gestionar ante el gobierno nacional que se había
comprometido públicamente a enviar los fondos y de hecho, contrató a la empresa
que por falta de dinero para salarios y materiales, se vio obligada a
retirarse.
Ya sin esperanzas los colaboradores de la parroquia nos
comentaron que las telarañas y las palomas volvieron a adueñarse del lugar, que
los mármoles se despegan de las paredes y que la vereda ya parece una jungla de
malezas, ocultas detrás de un sucio y rotoso telón de lona que no termina de
cubrir la vergüenza, sin que nadie pueda hacer nada.
Es lamentable para la comunidad, saber que ni las
autoridades políticas ni las eclesiásticas colaboran para que el anhelo de los
andalgalenses se concrete.