Se trata de alrededor de 50 familias que viven a pocas cuadras del centro de la ciudad de
Andalgalá y manifiestan sentirse abandonados y no contar con los principales
servicios que necesita una comunidad, como iluminación en la vía pública,
recolección de residuos, una posta sanitaria, seguridad, y limpieza del arroyo
El Huayco lo que provocó el incremento de alimañas ante la falta de
desinfección.
La construcción de
una pasarela no solucionó el problema y tal cual muestra la nota gráfica, los
problemas ante las crecidas del arroyo y la falta de limpieza en el lugar son
más que evidentes.
La limpieza domiciliaria y pública es una continúa deuda del
estado lo que facilita la proliferación de todo tipo de insectos, alimañas y
otros peligros, por la insalubridad en el lugar. "Todo el lugar está
tapado de monte. Yo misma vivo matando víboras, arañas y alacranes, porque mi
hermano ya estuvo internado por una picadura por lo que pedimos la desinfección
pero hasta ahora no vino nadie", se lamentó Jesica Rivero, vecina del lugar.
El alumbrado público deficiente, limpieza, desinfección, falta
de transporte público, servicios que nunca se cumplen a pesar de las promesas.
Consultada sobre la presencia de funcionarios en el lugar,
Rivero dijo que "no conocemos la cara de las autoridades y si usted va a
buscar audiencia no hay, o nunca están o están ocupados".
Como si esto fuera poco, la inseguridad en el lugar crece de
la mano de la droga, que según denunció la vecina se vende y se consume a plena
luz del día. "Lamentablemente no podemos hacer la denuncia porque la
policía no hace nada y para colmo, después, los adictos se la agarran con
nosotros, así que hacemos la vista gorda", contó desesperada la mujer.
Y agregó que "hasta viene gente de otros barrios a
comprar. No importa la hora. Compran, venden y consumen sin control".
Una realidad que cachetea, mientras el intendente, su esposa
y Cativa, miran para otro lado.
Triste, indignante y lamentable. Ocurre en Andalgalá.