“El Olvidao”

Andalgalá © Los vecinos del barrio Matadero, se quejan del desamparo y abandono oficial, por la continúa falta de soluciones ante los reclamos y pedidos de cobertura de las necesidades básicas motivo que los llevó a autocalificarse como barrio "El Olvidao".
jueves, 26 de enero de 2017 08:11
jueves, 26 de enero de 2017 08:11

Se trata de alrededor de 50 familias que viven a pocas cuadras del centro de la ciudad de Andalgalá y manifiestan sentirse abandonados y no contar con los principales servicios que necesita una comunidad, como iluminación en la vía pública, recolección de residuos, una posta sanitaria, seguridad, y limpieza del arroyo El Huayco lo que provocó el incremento de alimañas ante la falta de desinfección.

La construcción  de una pasarela no solucionó el problema y tal cual muestra la nota gráfica, los problemas ante las crecidas del arroyo y la falta de limpieza en el lugar son más que evidentes.

La limpieza domiciliaria y pública es una continúa deuda del estado lo que facilita la proliferación de todo tipo de insectos, alimañas y otros peligros, por la insalubridad en el lugar. "Todo el lugar está tapado de monte. Yo misma vivo matando víboras, arañas y alacranes, porque mi hermano ya estuvo internado por una picadura por lo que pedimos la desinfección pero hasta ahora no vino nadie", se lamentó Jesica Rivero, vecina del lugar.

El alumbrado público deficiente, limpieza, desinfección, falta de transporte público, servicios que nunca se cumplen a pesar de las promesas.

Consultada sobre la presencia de funcionarios en el lugar, Rivero dijo que "no conocemos la cara de las autoridades y si usted va a buscar audiencia no hay, o nunca están o están ocupados".

Como si esto fuera poco, la inseguridad en el lugar crece de la mano de la droga, que según denunció la vecina se vende y se consume a plena luz del día. "Lamentablemente no podemos hacer la denuncia porque la policía no hace nada y para colmo, después, los adictos se la agarran con nosotros, así que hacemos la vista gorda", contó desesperada la mujer.

Y agregó que "hasta viene gente de otros barrios a comprar. No importa la hora. Compran, venden y consumen sin control".

Una realidad que cachetea, mientras el intendente, su esposa y Cativa, miran para otro lado.

Triste, indignante y lamentable. Ocurre en Andalgalá.

4
1

Comentarios