martes, 10 de octubre de 2017
18:09
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"A mediados de noviembre 2012, se incorporó la figura penal de Femicidio (asesinato de mujeres por razones de género, cometido por un hombre que la considera de su propiedad) al Código Penal y ya para marzo del siguiente año se utilizó por primera vez en la justicia porteña por el caso de asesinato de una mujer acuchillada 32 veces por su pareja. "
"Dejar de usar el término "crimen pasional” fue un gran paso para la lucha contra la violencia de género pero hoy en día seguimos encontrándonos con casos que inevitablemente ponen en duda si el Estado, las instituciones y los medios de comunicación están preparados para realmente hacer valer los derechos básicos de las mujeres”.
"La violencia no se soluciona solamente condenando a los responsables de cada crimen, sino también siendo conscientes de que es un fenómeno estructural y que hay que revertirlo, por ejemplo, llevando adelante un abordaje responsable de los casos que cobran relevancia mediática.”
"Actualmente, es moneda corriente el mensaje a la sociedad de que esa violencia es algo natural, permitido, perdonado porque, y este es el discurso social, se habla de celos, de crimen pasional y argumentos por el estilo”.
"Es muy doloroso leer los comentarios cargados de machismo y misogina de los lectores de los diarios en sus sitios digitales.”
También se puede leer lo escrito por Rita Segato;
"No es que el ojo del público sea cruel y rapiñador, sino que se lo enseña a despojar, a rapiñar, a usar los cuerpos hasta que queden solo restos; es una pedagogía porque ese público está siendo enseñado´.
"En este universo, los medios de comunicación juegan un rol importante como reproductores y soporte de esta pedagogía. Una de las consecuencias de esa ´pedagogía de la crueldad´ es la pérdida de la empatía de la gente. El público es enseñado a no tener empatía con la víctima”.
"Somos continuamente expuestos, no solamente la espectacularización de la noticia de un crimen de violencia de género, sino a la repetición de la noticia, que hace que a la mujer la maten mil veces en el día…”
"Eso es una idea de incitación y promoción, que de alguna manera incita a la mimesis de ese crimen; o para aquellos que abordan la violencia desde una perspectiva epidemiológica, eso contagia a la sociedad”.
"No solo debemos replantearnos la espectacularización y la repetición, sino que lo que se muestra los medios, más allá del horror del hecho y la indignación, es que detrás de estos crímenes hay sujetos potentes, como una especie de propaganda del sujeto femicida, del sujeto matador porque en el asesinato muestra su potencia y eso es un atractivo para muchos.”
"Esa suerte de "superpoderes” con los que se caracteriza al varón que mata, produce un efecto contrario al que pretendemos o deberíamos pretender”.
"La figura de femicidio se incorporó a nuestro sistema legal debido a que se constituye, desafortunadamente, como un fenómeno social. Que no ocurran más estos hechos es una responsabilidad de todos. Llamemos a las cosas por su nombre”, finaliza.