La Santa Misa que será presidida por el Obispo Diocesano,
Mons. Luis Urbanc, a las 21.00, en la Catedral Basílica y Santuario de Nuestra
Señora del Valle, y concelebrada por el Pbro. Marcelo Amaya, asesor del
movimiento.
El Movimiento de Schöenstatt trabaja desde hace más de dos
décadas en la Diócesis de Catamarca, actualmente funciona en 8 parroquias de
Capital y el interior, y en el pasado mes de marzo, recibieron la
oficialización de parte del Obispo Diocesano.
La celebración del aniversario del movimiento se enmarca en
el inicio del "Año del Padre Kentenich”, sacerdote fundador que fue declarado
Venerable en su camino a los altares.
Sobre el movimiento
El Movimiento Católico de Schöenstatt, nació en el seno de
la Iglesia y está a su servicio en todo el mundo. Su objetivo principal es la
renovación religioso-moral del hombre y la sociedad. Su nombre proviene del
lugar donde nació: Schöenstatt, que significa lugar hermoso.
Se fundó en tiempos de la primera guerra mundial, el 18 de
octubre de 1914, fecha en que el Padre José Kentenich con un grupo de jóvenes
sellaron un pacto de amor de alianza con María en una capillita, convertida en
un lugar de peregrinación, de gracias. Un lema vital para su obra expresa
"Nada sin ti, Madre tres veces admirable, nada sin nosotros tus
instrumentos”.
De su fundador
El Padre José Kentenich nació el 1 de noviembre de 1885. Su
primera labor pastoral fue la dirección espiritual del Seminario de los
Palotinos, congregación de Schöenstatt. De su personalidad se destacan los
rasgos de una paternidad singular y sobrenatural.
La obra del Padre José Kentenich tiene la misión primordial
de invertir todos los esfuerzos apostólicos en una cruzada para recuperar,
sanar y educar a los hombres y mujeres de nuestro tiempo dándoles la capacidad
de vincularse orgánicamente con el mundo creado como un camino hacia Dios para
así pensar desde Él, amar en Él y vivir con Él.
Por ello la alianza de amor con María es la entrega total
del hombre a la Santísima Virgen para que ella lo eduque en el pensar, amar y
vivir. Que mediante el amor natural se llegue al amor sobrenatural y se alcance
la santificación en las pequeñas cosas de la vida diaria haciéndolas
extraordinariamente bien.