Esta comisión había anunciado una campaña para la
reconstrucción del mismo, buscando apoyos en distintos ámbitos oficiales y
privados, considerando las características del mismo y su enorme significación
para la comunidad andalgalense.
Sin embargo, desde hace ya varios meses, pareciera que dicha
comisión ha desaparecido o se ha desintegrado –como ocurre siempre con las
Cooperadoras de la Normal- porque el
edificio se encuentra cada día más decadente, producto, sin dudas, del abandono
y la desidia de quienes tienen su custodia.
Las ventanas abiertas se golpean con las ráfagas furiosas
del viento y son una invitación para los malvivientes que siempre buscan un
lugar para sus fechorías.
Un vecino arroja en el patio, las aguas servidas de su casa,
y puertas, ventanas y marcos de aberturas están siendo sistemática y
prolijamente sustraídos, a la vista de todo el mundo sin que nadie se anime a
decir algo, como cuando se robaron las chapas de gran parte de los techos,
ello, sin mencionar que los ilustres patios se han convertido en una jungla de
difícil acceso.
Sería bueno que las personas que difundieron sus intenciones,
más por declamación mediática que como intención de actuar, retomen el asunto,
porque el edificio lo merece, la comunidad lo necesita y porque en su momento
deberán rendir cuentas ante la historia, por su desidia y falta de interés.
De última, que se retiren y dejen a otros que realmente
tienen ganas de avanzar.