Al respecto, dijo que si bien se avanza con las tareas, hay
partes como el piso que no están quedando bien. "En las construcciones
siempre se puede discernir. Yo soy muy exigente en las reparaciones de los
templos de acuerdo a su historia, a la identidad del estilo, a cómo se lo
construyó, etc. Aquí se busca eso, que mantenga sus orígenes, su brillo, su
resplandor, su identidad. Ya se han hecho las sulfuraciones, en los costados y
el frente, se ha arreglado el techo y se lo probó con las lluvias y parece
estar todo bien. También se ha despejado la parte norte y ha quedado un muy
buen espacio”, detalló.
Sin embargo, planteó que "lo que no me gusta es el piso,
tuve algunas discusiones ya con Obras Públicas de la provincia porque yo sin
ser albañil me doy cuenta de que hay cosas que están mal”.
"El piso no se niveló bien, y esperamos que eso se corrija.
Recordemos que en su momento se hundió, ahora lo deberían haber dejado bien
parejito y no es así, si uno tira agua, toda se acumula en un solo lado. Desde
lejos se nota que no esta parejo y encima le estaban poniendo un color
cualquiera que nada tiene que ver con el que tenia", explicó.
En cuanto a los altares, el sacerdote dijo que se está
demorando mucho la colocación porque a los originales los sacaron a pedazos y ahora faltan piezas
para armarlos, piezas difíciles de conseguir.
"No quiero que los trabajos se hagan sin control, yo no
sabré de albañilería pero se cómo debe quedar el templo. No quiero que pase
como ya pasó en otra oportunidad, que el templo se cerró y cuando lo abrieron
estaban los trabajos terminados y nada se pudo hacer y así nos fue con esa
obra", concluyó.