También estuvieron Voluntarios de Radio María de Catamarca y
de La Rioja, Comunicadores de María del Santuario, integrantes del programa
Mateando con la Vida, página web Morenita del Valle y miembros del Equipo de
Pastoral de la Comunicación Social y Oficina de Prensa del Obispado, quienes honraron
a María participando en los distintos momentos de la celebración eucarística.
Todos juntos ingresaron por la nave central de la Catedral
Basílica delante de los celebrantes; guiaron la Santa Misa; proclamaron la
Palabra de Dios; elevaron las súplicas al Padre; acercaron las ofrendas hasta
el altar; y compartieron el pan eucarístico, como también el canto final de
alabanza a la Morenita Virgen del Valle.
La misa fue presidida por el Obispo Diocesano, Mons. Luis
Urbanc, y concelebrada por el Vicario General de la Diócesis, Pbro. Julio
Quiroga del Pino; el Rector y el Capellán del Santuario Mariano, Pbros. José
Antonio Díaz y Diego Manzaraz, respectivamente.
En su homilía, Mons. Urbanc dio la bienvenida a los
alumbrantes y agradeció "todo lo que hacen en favor de nuestra sociedad, sobre
todo, con la disponibilidad que los caracteriza hacia la misión evangelizadora
de la Iglesia. La Virgen Bendita los cubra siempre con su materno manto,
ilumine sus decisiones y los libre de las insidias y engaños del Maligno”.
En otro tramo de su predicación destacó que "la Iglesia los
necesita a cada uno de ustedes, en primer lugar para invitarlos a dejarse
encontrar y cautivar por el mensaje y la persona de Jesús. La realidad nos dice
que no existe ningún lugar del mundo, que no caiga bajo el influjo de la
cultura mediática y digital, que se impone cada vez más como el lugar de la
vida y de la experiencia social. Sin
duda que la difusión de esta cultura implica innumerables beneficios como la
posibilidad de mayor conocimiento, nuevas formas de solidaridad y la
posibilidad de promover una cultura cada vez más a dimensión mundial; sin
embargo, se manifiesta una profunda atención egocéntrica reducida a las
necesidades individuales. Se afirma la exaltación emotiva de las relaciones y
de los vínculos sociales”.
Ante esta realidad, el Obispo consideró que "es fundamental
que quienes se dedican al campo de las comunicaciones tengan un encuentro
personal con Jesús y así su tarea y compromiso con la sociedad no sea una tarea
‘simple o novedosa, sino sobre todo ‘evangélica y evangelizadora’. Pues, como
decía en estos días el Papa Francisco a un grupo de comunicadores ‘la calidad
ética de la comunicación, sea fruto de conciencias atentas, no superficiales,
siempre respetuosas de las personas, tanto de las que son objeto de
información, como de los destinatarios del mensaje. Cada uno en su papel y con
su responsabilidad, está llamado a vigilar para mantener un alto nivel ético de
la comunicación y evitar esas cosas que
hacen tanto daño: la desinformación, la difamación y la calumnia”.
"Como estamos en el año de la ‘Formación de los
discípulos-misioneros’ los insto a buscarse tiempo para la autoformación”, que
"Nuestra Madre del Valle nos motive a todos a empeñarnos por lograr el hábito
de una sólida y sabia formación humana y cristiana, a fin de que nuestra fe
tenga firmes cimientos, con los que demos razones de nuestra esperanza y
colaboremos con nuestro amor a crear un mundo nuevo según los designios de Dios
nuestro Padre, creador, salvador y santificador”.
TEXTO COMPLETO DE LA HOMILÍA
Queridos devotos, peregrinos y comunicadores sociales:
Hace un par de horas hemos reeditado la solemne Bajada de la
Imagen sagrada de la Virgen del Valle a este presbiterio catedralicio.
Ahora nos encontramos celebrando la Santa Eucaristía en la
que rogaremos de un modo especial por todas las personas que trabajan en los
medios de comunicación social, a quienes les doy mi cordial bienvenida y les agradezco todo lo que hacen en favor de
nuestra sociedad, sobre todo, con la disponibilidad que los caracteriza hacia
la misión evangelizadora de la Iglesia. La Virgen Bendita los cubra siempre con
su materno manto, ilumine sus decisiones y los libre de las insidias y engaños del Maligno. Igualmente, invoco la
protección de su patrono, san Francisco de Sales, quien, con la sencillez y
hondura de su fe, experimentó que el Dios de Nuestro Señor Jesucristo, es el
Dios del corazón humano, y que, por eso, estaba llamado a ser con su vida un
testigo ejemplar del humanismo cristiano. Para ello no escatimó la pluma para
ser un verdadero formador de conciencias por medio de reflexiones amenas y
asequibles hasta para los más legos.
Los saludo a cada uno, representantes de los Medios de
Comunicación Social en esta ciudad de san Fernando del Valle y a quienes vienen
de otros lugares; les agradezco que hayan aceptado asistir a esta celebración
para agradecer a Dios la vida y el trabajo de cada día.
La Iglesia los necesita a cada uno de ustedes, en primer
lugar para invitarlos a dejarse encontrar y cautivar por el mensaje y la
persona de Jesús. La realidad nos dice que no existe ningún lugar del mundo,
que no caiga bajo el influjo de la cultura mediática y digital, que se impone
cada vez más como el lugar de la vida y
de la experiencia social. Sin duda que la difusión de esta cultura implica
innumerables beneficios como la posibilidad de mayor conocimiento, nuevas
formas de solidaridad y la posibilidad de promover una cultura cada vez más a
dimensión mundial; sin embargo, se manifiesta una profunda atención egocéntrica
reducida a las necesidades individuales. Se afirma la exaltación emotiva de las
relaciones y de los vínculos sociales.
Ante esta realidad es fundamental que quienes se dedican al
campo de las comunicaciones tengan un encuentro personal con Jesús y así su
tarea y compromiso con la sociedad no sea una tarea "simple o novedosa”, sino
sobre todo "evangélica y evangelizadora”. Pues, como decía en estos días el
Papa Francisco a un grupo de comunicadores "la calidad ética de la comunicación,
sea fruto de conciencias atentas, no superficiales, siempre respetuosas de las
personas, tanto de las que son objeto de información, como de los destinatarios
del mensaje. Cada uno en su papel y con su responsabilidad, está llamado a
vigilar para mantener un alto nivel ético de la comunicación y evitar esas cosas que hacen tanto daño: la
desinformación, la difamación y la calumnia” (cf. 18/01/2014). Además, es
importante -como ha dicho el Papa Francisco en su mensaje para la 48° Jornada
Mundial de las Comunicaciones Sociales- que las comunicaciones sociales
contribuyan para promover una cultura del encuentro y no la desvirtúen. "En
este mundo, los medios de comunicación pueden ayudar a que nos sintamos más
cercanos los unos de los otros, a que percibamos un renovado sentido de unidad
de la familia humana que nos impulse a la solidaridad y al compromiso serio por
una vida más digna para todos”. Esto será posible cuando, en actitud de
discípulos-misioneros, hagamos nuestras las actitudes del buen samaritano. "El
buen samaritano no sólo se acerca, sino que se hace cargo del hombre medio
muerto que encuentra al borde del camino. Jesús invierte la perspectiva: no se
trata de reconocer al otro como mi semejante, sino de ser capaz de hacerme
semejante al otro. Comunicar significa, por tanto, tomar conciencia de que
somos humanos, hijos de Dios. Me gusta definir este poder de la comunicación
como «proximidad»”.
Es de suma importancia, para que su tarea sea fecunda en la
sociedad, que se ocupen de una sana y sólida formación antropológica, ética y
teológica para que puedan dialogar con el hombre de hoy y llevarlo al encuentro
con Cristo. Éste es el reto: llevar al hombre al encuentro con Cristo siendo
conscientes que todos, por eso también ustedes, somos medios, y que el problema
de fondo no es la adquisición de sofisticadas tecnologías, aunque sean
necesarias para una presencia actual y significativa. Que les quede claro que
creemos en un Dios apasionado por el hombre, que quiere manifestarse mediante
nuestros medios, aunque siempre pobres, porque es Él quien obra, transforma y
salva la vida de todo ser humano.
Como estamos en el año de la ‘Formación de los
discípulos-misioneros’ los insto a buscarse tiempo para la autoformación, así
todos estaremos emulando lo que hemos escuchado en la primera lectura de los
Hechos de los Apóstoles, que nos informa del talante de los primeros
cristianos, ‘quienes se reunían asiduamente para escuchar la enseñanza de los
apóstoles, para participar de la vida en común, en la Eucaristía y en las
oraciones’ (Hch 2,42).
Nuestra Madre del Valle nos motive a todos a empeñarnos por
lograr el hábito de una sólida y sabia formación humana y cristiana, a fin de
que nuestra fe tenga firmes cimientos, con los que demos razones de nuestra esperanza
y colaboremos con nuestro amor a crear un mundo nuevo según los designios de
Dios nuestro Padre, creador, salvador y santificador.
¡¡¡Nuestra Madre del Valle, ruega por nosotros!!!