Recordemos que el caso de Ayelén, la joven que decidió
quitarse la vida en diciembre pasado, después de denunciar un abuso por parte
de su vecino, y que éste fuera liberado por la justicia, está estancado o
cajoneado.
Así lo denuncia esta madre, asegurando que "está todo
estancado, estamos haciendo notas que nos pidió el Dr. Scidá, pero ya pasó
tiempo de que las presentamos y no me dicen nada”.
"Desde que la fiscal Nieva se apartó nadie se hace cargo del
caso, no hay responsable en la investigación. La causa de abuso a mi hija quedó
comprobado a pesar de que en la carátula pusieron otra cosa. El daño está
confirmado. Me dijeron que el abogado de la otra parte niega el abuso, pero
está confirmado. Al hombre responsable, el municipio le pagó la fianza y salió
pero nunca dejó de molestarla, siempre le estaba mandando mensajes telefónicos
a pesar de que cambio varias veces de chip, la cruzaba le gritaba cosas, le
hacía señas, inclusive delante mío le hacía gestos obscenos cuando la
cruzaba", apuntó la mujer.
"Dejamos Huachaschi y nos vinimos a Malli buscando un
poco de paz, pero si bien al principio estábamos más tranquilos, después fue
igual, porque en la esquina de casa a veces estaba el auto del tipo estacionado
y ella lo veía y le agarraba crisis de nervios. Mi hija sufrió mucho y no pudo
aguantar tanto dolor, tanta discriminación por parte de gente que aún estando
ya ella muerta, siguió hablando mal, sin saber, sin conocer la realidad. La
tarde en que se quitó la vida, pienso yo que recibió algún llamado o mensaje,
algo que ella ya no pudo soportar. Ahora voy al paso de mi abogado, tenemos
toda la esperanza puesta en él y si no se resuelve aquí iremos a la Corte, pero
no voy a parar hasta ver al responsable preso”, relató.
"Es muy difícil el día a día, nada me puede consolar.
Tratamos de salir adelante trabajando. Mis otros hijos no quedaron bien
tampoco. Somos gente de bien, sólo trabajamos y tratamos de seguir. No me
siento sola, recibí el llamado de mucha gente, inclusive de gente que pasó por
lo mismo que yo. Aquí el daño fue del tipo que la abusó.”, prosiguió.
"Yo creo en Dios y creo en la justicia. Mientras no lo vea
en la cárcel no voy a parar. Mi hija no es algo material, no es un objeto.
Aquellos que se burlaron, que discriminaron que se lavaron las manos, que sepan
el daño que me hicieron. No sólo le quitaron la vida a Ayelén sino que nos
arruinaron la vida a toda la familia. En la calle me cruzo con gente, con mamás
que me dicen que a sus hijos les hicieron lo mismo y que la justicia no actuó,
pero yo no quiero resignarme a eso. A veces siento que decaigo, el dolor me
consume, pero pienso en mi pequeña y me levanto, y a pesar del dolor que invade
mi alma me voy a mantener firme, no quiero y no voy a permitir que mi hija sea
un número más”, concluyó.