Fue con la visita de la Virgen del Valle y la Santa Misa
presidida por el Obispo Diocesano, Mons. Luis Urbanc. De esta forma también
dieron inicio las fiestas patronales, que culminarán el 4 de junio, domingo de
Pentecostés.
La llegada de la Virgen fue acompañada por una gran caravana
de vehículos que la escoltó desde la intersección de avenida México y calle
Maipú Norte hasta el templo parroquial en el barrio Los Ceibos. La calle Maipú
se vistió de fiesta, las familias adornaron con globos, gallardetes y banderas
el camino que recorrió la Virgen y aguardaron su paso en las veredas con las
imágenes que veneran en sus hogares.
Al llegar al predio parroquial, ingresó al templo entre
aplausos y vivas, donde fue ubicada en el sitio de honor que ocupará durante
toda la novena, ya que acompañará a la comunidad hasta la llegada del Espíritu
Santo, el domingo 4 de junio.
Luego del rezo del Santo Rosario, guiado por miembros del
grupo juvenil de la parroquia, y seguidamente, el Obispo Diocesano, Mons. Urbanc,
presidió la Eucaristía, concelebrada por el párroco, Pbro. Santiago Granillo, y
el Pbro. Julio Ávalos, párroco de la vecina parroquia de la Santa Cruz, que
acompañó los festejos. También participaron los abanderados y escoltas de la
Escuela Nº 76, acompañados de sus directivos y docentes.
En su homilía, el Obispo felicitó a la comunidad por sus dos
años de vida parroquial, y destacó que "a pesar del corto tiempo que llevan
caminando juntos, son una comunidad pujante y trabajadora”, a la vez que los
animó a que "continúen trabajando en esta porción de nuestra Iglesia junto al
Padre Santiago”.
Recordó que el P. Granillo es el responsable de la Pastoral
de la Niñez, y expresó que "esta parroquia siempre tiene que ser pionera en
esta hermosa tarea de acompañar a los niños, ellos son la alegría de la vida,
la presencia de Dios entre nosotros”. Y recalcó que la educación de los niños
debe ser en la familia, y siempre con el ejemplo.
Para finalizar invitó a que "le pidamos al Espíritu Santo, a
los santos, nuestros amigos en el Cielo, a la Virgen, que los va a acompañar
todo el novenario, que seamos dóciles al Espíritu Santo, que nos dejemos
conducir, que nos renueve en la fe, en la esperanza, en el espíritu de
servicio, para que podamos ser otros Cristos”.
Personas de todas las edades, desde niños pequeños hasta
adultos mayores, vivieron con gran devoción y alegría la Santa Misa, que fue
animada por el grupo Kairós.
Luego de la comunión, rezaron ante la imagen de la Virgen
del Valle la oración de preparación para los 400 años del hallazgo de su imagen
en la Gruta de Choya.