Dijo el Padre
Flores "Hoy es el día en que Argentina ruega a Dios por Argentina. Porque desde
1.810, hombres y mujeres intuyeron que la Patria, su grandeza, su libertad y su
unidad, son la mismo tiempo tarea humana y don divino. En este día de la
Patria, Argentina comienza sus festejos con una plegaria, en la que ponemos a
Argentina en las manos de Dios. Confiar en Dios son significa abdicar de la
propia responsabilidad en la construcción de la Historia. Significa hacer la
historia junto a Dios, interpretar en ella sus designios y ser protagonistas de
la construcción del reino en la tierra”.
Argentina:
Problema y Posibilidad
"Las Fiestas
Patrias nos hacen renacer el sentimiento patriótico, un deseo de amar y servir
mejor a nuestro país. Pero parece que ese fervor se diluye con el tiempo. El
amor a la Patria demanda que la aceptemos como es, "Argentina: Problema y
Posibilidad”. Así no caeremos en los extremos peligrosos que amenazan el alma
argentina: el triunfalismo y la desesperanza. Hay quienes únicamente se recrean
con el pasado, ignoran que Argentina, la verdadera Argentina, es todavía un
problema. Y hay quienes caen en la amargura, en el pesimismo, en el desencanto;
ignoran que Argentina es aún una posibilidad. Problema es, en fecto y por
desgracia; pero también, felizmente posibilidad.
Es cierto
que nuestro querido país muestra un rostro herido por la desunión, la
corrupción que incluso a afectado nuestra imagen internacional; por la
violencia y la inseguridad; por el consumismo, el egoísmo, la frivolidad, y la injusticia;
por los niveles de pobreza escandalosa donde pocos tienen muchos y muchos
tienen poco. Esto a muchos les hace ver un futuro incierto, sin ninguna
posibilidad de cambio.
Sin embargo,
a pesar de estos y otros problemas, tenemos la Argntina que es más grande que
estas dificultades. Basta ver nuestra rica historia y cultura, impregnada de
valores, de una Patria de hombres y mujeres que han marcado no solo la historia
nacional sino también internacional. Somos parte de una generación que vive con pasión y honestidad el
compromiso con su Patria”.
Aplicar la
ética a la política: ¿No a la corrupción!
"¿Qué nos
hace falta para cambiar la realidad? Primero reconocer que somos parte del
problema y a vez parte de la solución. Y este examen nos lo debemos hacer
todos: los responsables en el Ejecutivo, los imparten Justicia, los Diputados y
Partidos Políticos; los estamentos de Seguridad, Empresarios, Sindicatos, las
Iglesias, las Autoridades todas y Ciudadanos de a pie. No podemos seguir
mirando para otro lado, ignorando nuestra responsabilidad de generar los
cambios que necesita el país.
Como enseña
el Papa Francisco, venga de donde venga, la corrupción es un pecado grave y una
pendiente resbaladiza en que la gente podrida se hunde cada vez más, porque es
como una droga. El corrupto no conoce lo que es la fraternidad, la justicia y
la amistad, sino sólo la complicidad, ya que busca siempre implicar a otros en
su propia corrupción. La corrupción como mal es particularmente difusiva; y
añade el Papa: Quien lleva a casa dinero ganado con la corrupción, da de comer
a sus hijos pan sucio.
El Papa
Francisco con palabras duras pero necesarias denunciaba: Los corruptos están
por todas partes. Y tenemos que decir la verdad: la corrupción es precisamente
el pecado a la mano que tiene aquella persona con autoridad sobre las demás,
sea económica, sea política, sea eclesiástica. Todos somos tentados a la
corrupción… Y ¿Quién paga la corrupción? La corrupción la paga el pobre, la
pagan los hospitales sin medicina, los enfermos que no tiene cuidados y
atención espiritual, los niños sin educación y sin catequesis.
Queridos
hermanos y hermanas, urge que volvamos a recuperar la ética y la moral como
medida de nuestras actuaciones. Sin fundamentos éticos no solo la democracias
corre el riesgo de deteriorarse, sino que podemos entrar en una peligrosa
espiral de desencuentros y enfrentamientos fruto de la desilusión y de la rabia
ciudadana.
Un antídoto
contra la corrupción es el servicio. Tener una vida de servicio es lo que verdaderamente
engrandece a la persona humana y no lo contrario. El verdadero poder, la
verdadera influencia, se ejerce en la medida en que somos capaces de exibir un
estilo de vida sencillo, cercano, de donación y entrega a los demás,
especialmente a los más pobres, a semejanza del Señor Jesús quien no vino a ser
servido, sino a servir, y quien se presentó a si mismo como Aquel que sirve.
Tengamos muy
presente que la Patria no es una finca sino una heredad que hay que saber
acoger, proteger, engrandecer; el bien común y, como tal, no solo don sino
también responsabilidad”.
Luego invitó
a los presentes rezar la "Oración por la Patria”…
Jesucristo,
Señor de la historia, te necesitamos.
Nos sentimos
heridos y agobiados.
Precisamos
tu alivio y fortaleza.
Queremos ser
nación,
una nación
cuya identidad
sea la
pasión por la verdad
y el
compromiso por el bien común.
Danos la
valentía de la libertad
de los hijos
de Dios
para amar a
todos sin excluir a nadie,
privilegiando
a los pobres
y perdonando
a los que nos ofenden,
aborreciendo
el odio y construyendo la paz.
Concédenos
la sabiduría del diálogo
y la alegría
de la esperanza que no defrauda.
Tú nos
convocas. Aquí estamos, Señor,
cercanos a
María, que desde Luján nos dice:
¡Argentina!
¡Canta y camina!
Jesucristo,
Señor de la historia, te necesitamos.
Amén.