El lutier Pablo Rodríguez y el especialista en electrónica
de instrumentos, Ignacio Ibarra fueron los representantes catamarqueños en el
encuentro realizado en Santiago, del que participaron artesanos lutiers de todo
el NOA y reconocidos capacitadores a nivel nacional. Ambos expusieron sus
creaciones en el sector de exposición que tuvo el encuentro.
Ibarra, responsable de Triple I Soluciones Musicales, un
emprendimiento que fundó hace tres años en Catamarca, destacó la calidad del
encuentro y el interesante intercambio de saberes que se dio entre los lutiers
de la región.
También ofreció una charla sobre electrónica de los
instrumentos de cuerdas, hablando específicamente de sus componentes y tipos de
circuitos, que generó gran interés entre los lutiers y músicos que lo
escuchaban.
Ignacio Ibarra, hijo de padre tornero, creció entre máquinas
y con "Triple I” logró fusionar dos de sus pasiones: la música y la
electrónica. Casi ingeniero en electrónica –le falta presentar la tesis en la
UNCA- encontró en la electrónica de los instrumentos un espacio para
desarrollar sus saberes y emprender un negocio.
"Fue muy positivo el encuentro, conocimos a grandes lutiers,
hubo mucho intercambio de conocimiento, pudimos conocernos e intercambiar
información y contactos”, señaló Ibarra.
En el marco del 1º Encuentro Regional de Lutería los
asistentes participaron de talleres, conferencias, exposiciones y presentaciones
en vivo. La experiencia de Elpidio Herrera y José Froilán González (Santiago
del Estero), Julio Malarino (Buenos Aires), Milán Cardozo (Misiones), Leonardo
Coatti (Salta), Ignacio Ibañez (Catamarca), Facundo Leiva (Tucumán), Fernando
Ariki (Jujuy) y otros importantes lutiers presentes, se vio matizada con la
música, interpretada con los instrumentos de su maravillosa creación.
El encuentro finalizó con una mesa redonda, en la que se
intercambiaron ideas, conceptos, prácticas, saberes y todo lo concerniente a la
fabricación y comercialización de los instrumentos musicales. De ella también
participó el público que conoció y valoró esta actividad ancestral que evoca
costumbres y modos de vida, constituyéndose en uno de los pilares que conforman
la identidad de la región.