No solo una de las más ruidosas, sino una de las más desordenadas
de la provincia, y la gente no se explica cómo, con tan duro instrumento legal
con fuerza de ley, los desaprensivos conductores siguen en la misma sin que las
elevadas multas sean un obstáculo para seguir contraviniendo.
En realidad, de acuerdo a la experiencia y a los resultados
del diario transitar por estas calles, se trata más que nada, de menores que a
toda hora invades las calzadas y contaminan el aire con los deshechos de sus
motos con escapes libres, con lo que ello significa en términos de contaminación
auditiva.
También se pregunta la gente, en qué momento se realizan los
operativos, o acaso si está o no, normado el tema de los escapes, más que nada
por la enorme cantidad de motos atronadoras-insoportables-desfachatadas,
conducidas por menores y que no permiten ni un momento de silencio ciudadano en
el centro andalgalense.
Sería bueno que los responsables de la Dirección de
Seguridad Ciudadana de la Municipalidad, aplique con todo su rigor, esa
ordenanza vigente, para que de una buena
vez se termine, no sólo el espantoso ruido, sino todas las contravenciones que
hacen que circular por cualquier calle, sea una odisea que atenta nada menos
que con la vida y la seguridad de las personas, de lo que nadie parece querer
hacerse responsable.